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Termostato para la fermentación

Una cosa que es fundamental para hacer cerveza de manera consistente es ser capaz de controlar lo más posible las variables de una vez a otra. ¿Porqué?

Cada cambio que ocurre durante la producción de una cerveza afecta al producto final. Ya sea la temperatura de macerado, la cantidad de grano, el tiempo de cocción, el tipo de lúpulo o la viabilidad de la levadura, cuanto más seamos capaces de controlar que nada cambie de una vez a otra que hagamos una receta, más cerca estaremos de realizar una cerveza de manera consistente. Igualmente, si lo que nos interesa es saber cómo un cambio afecta el resultado, debemos mantener el resto de los factores tan inalterados como sea posible.

El primer requisito para ser capaces de repetir dos veces el mismo proceso es saber qué hicimos la primera vez que realizamos el proceso. Y la mejor forma de recordar es tomar notas del proceso. Cuantas más, mejor, incluso de cosas que en el momento nos parezcan irrelevantes. Siempre habrá tiempo de ignorar algo que esté escrito, pero quizá no sea posible recordar algo que no hayamos incluido. Y el segundo requisito es tener un equipo que nos permita repetir lo que hicimos la primera vez con la máxima precisión.

Pero además de consistencia, queremos calidad. Y una cosa fundamental para hacer cerveza de buena calidad es ser capaces de controlar la fermentación. La fermentación es el proceso durante el que, de forma simplificada, la levadura convierte los azúcares que se encuentran en el mosto en CO2, alcohol y deshechos. La temperatura de fermentación afectará radicalmente la velocidad a la que la levadura trabaja así como el tipo de deshechos que una levadura deje en nuestra cerveza, y así como hay deshechos que dan un carácter positivo a la cerveza, por ejemplo el típico sabor a plátano de una clásica Hefeweizen, hay otros que no son tan buenos, como por ejemplo los esteres alcohólicos de una fermentación a una temperatura excesivamente alta, o la baja conversión de azúcares en alcohol (atenuación) causada por una temperatura demasiado baja que hace que la levadura se “duerma”.

Y aquí es donde viene a cuento un aparatejo muy interesante, el termostato para la fermentación. Es un termostato que basado en la temperatura la que le programemos es capaz de controlar dos fuentes de energía, una que genera calor y otra frío. En mi caso va a controlar un arcón congelador que aún no tengo, pero que pienso comprar por unos $75-$100 de segunda mano en Craigslist, y una manta térmica para terrario. El aparato está basado en el termostato de acuario STC 1000 que se puede comprar por unos 17.90€ en España en Ebay o por $19.95 en Amazon en EE.UU., que fue donde yo lo compré.

El termostato para acuario STC-1000

El STC-1000 viene preparado con una sonda térmica que le permite leer la temperatura que queramos controlar, pero nada más. Para poder hacer algo con él necesitaremos conectarlo a la corriente eléctrica así como a dos enchufes. En uno de ellos conectaremos nuestra fuente de frío y en el otro la fuente de calor. Para hacer esto yo me hice con una caja universal similar a la del link (exactamente esta de Radio Shak), una caja para enchufe doble y otra individualdos enchufes de pared dobles para poner en las cajas, y uno más para conectar todo a la red. Las fotos son de los enchufes americanos que yo he comprado aquí.

El primer paso es hacer los agujeros necesarios en la tapa de la caja:

Tapa de la caja con el primer agujero hecho.

Tapa de la caja con el primer agujero hecho.

Una vez hechos los dos agujeros coloqué en ellos las cajas para los enchufes:

Marcos para colocar los enchufes colocados en los agujeros de la tapa

Marcos para colocar los enchufes colocados en los agujeros de la tapa

Después coloqué los dos enchufes de pared y el termostato, e hice las conexiones necesarias:

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Los dos enchufes de pared y el termostato colocados y conectados.

El esquema del circuito con el que conecté los enchufes de pared y el termostato lo saqué del blog http://exbeeriments.wordpress.com/2012/12/19/temperature-controller-1-homebrew. En mi caso ninguno de mis enchufes tiene GFCI (interruptor de seguridad en caso de derivaciones), pero el resto es lo mismo. Uno de los enchufes dobles tiene corriente siempre, mientras el otro está controlado por el termostato, uno para calor y otro para frío:

Esquema eléctrico de las conexiones del termostato.

Hice dos agujeros en la caja, uno para meter el cable de corriente y otro para sacar la sonda térmica, y listo. Una vez enchufado, todo funcionó a la primera. Aquí podéis ver un vídeo sobre cómo funciona. En el vídeo el termostato está programado para 25ºC. Podéis ver la temperatura bajando lentamente desde 26ºC y como, cuando llega a 25ºC, la señal de que el circuito de frío (cool) está activo se apaga. Una vez la temperatura llega a 24.5º (la diferencia es también programable) se enciende la señal de que el circuito de calor (heat) está activo y se pueden ver encendidas las luces del enchufe de pruebas que tenía conectado. Poco después la temperatura empieza a subir (agarré la sonda térmica con la mano) y el proceso se repite de forma inversa cuando la temperatura sube de 25ºC de nuevo:

Y eso es todo. En cuanto tenga todo el resto montado espero poner el termostato en funcionamiento controlando la fermentación de mis cervezas.

¡Salud!