Categoría: Producción

Empieza el dry hopping

Han pasado tres días y medio desde la inoculación de la levadura. Hace 48 horas, es decir 36 después de inocularhopping. No pueden quedar muchos azúcares por fermentar, pero incluso después de sacar la levadura por el fondo del cónico queda suficiente para terminar el trabajo. Al mismo tiempo, estos restos de levadura ayudarán a eliminar cualquier oxígeno que estemos introduciendo con el lúpulo. Por cierto, es la levadura más amarga que he probado nunca. La cerveza es amarga y sin ningún sabor raro, lo que hace pensar que estamos libres de contaminaciones por el momento.

He añadido 28 gramos de Amarillo, Centennial, Columbus y Simcoe a cada fermentador. La receta original era de 22.5 gramos de cada lúpulo en total por fermentador, pero hemos hecho más de una vez 120 gramos por cinco galones y medio en una pale ale sin problemas, así que esta cerveza se merece al menos lo mismo, y hemos decidido el cambio de última hora. Un par de gramos extra no pueden hacer ningún mal, sobre todo siendo de lúpulo. Los hes añadido directamente del congelador a un contenedor limpio y seco y de ahí al fermentador. ¿Riesgo de contaminación? Muy poco ya que los lúpulos vienen de unos -18ºC y a esa temperatura cualquier cosa que lleven pegada va a estar muy poco activa, y mucho menos al caer en un líquido con un pH por debajo de 5 y casi 8% de alcohol. Además, esta no es una cerveza que vayamos a guardar mucho tiempo. Y si lo que sea sobrevive, se merece beberse la birra 🙂

Empieza la cuenta atrás. Dentro de siete días el segundo dry hopping y cinco días más tarde vaciaremos el lúpulo con el resto de la leva y enfriaremos a 0ºC. Gelatina, otros dos días y pasaremos a barril para carbonatar. Y lista para servir el 13 de abril, con tiempo de sobra para entrar en la competición el 19.

¡Salud!

Edito: La receta original era para 27.5 gramos de cada lúpulo, no 22.5, así que sólo hemos añadido un gramo de más. Las matemáticas a veces no son lo mío, y otras veces tampoco 🙂

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Después de 36 horas

Después de 36 horas

Después de 36 horas de fermentación la densidad del clon de Pliny ha bajado a aproximadamente 1,012. He añadido 350 gramos de azúcar de caña disuelta en unos 200ml de agua a cada fermentador. El aroma y sabor a lúpulo son muy intensos, aunque el amargor ha bajado considerablemente, probablemente debido a la levadura. El color es muy claro y muy turbio debido a toda la leva aún en suspensión. Si la cosa sigue así creo que la fermentación estará casi terminada y empezaremos el dry hopping en otras 24 horas, bastante más rápido de lo esperado. Esto da esperanza de que estará lista para el 17 de abril, a tiempo para el concurso.

¡Salud!

CCE: Imperial IPA – La elaboración

Ayer domingo me dediqué a elaborar el lote del clon de Pliny the Elder del que hablaba la semana pasada, y me pasó casi de todo. Uno de esos días en los que casi mejor no haberse levantado. Esperemos que al final la cerveza merezca la pena, y si no, habrá que probar de nuevo más adelante porque la receta probablemente no tenga nada que ver con que esté mala, y sí con que esté buena.

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Estárteres para clon de Pliny

El jueves por la tarde hice dos estárteres de 2 litros con 200 gramos de extracto de malta seco cada uno y les puse a dar vueltas en la placa de agitación. El plan era haber hecho la elaboración el sábado, pero por diferentes motivos no fue posible, así que el sábado por la mañana metí los dos en la nevara para evitar que la leva siguiera activa, en alcohol y sin alimento. El domingo por la mañana cuando empecé la producción los saqué y decanté la cerveza que no tenía ningún problema de mal sabor o aroma en ninguno de los dos.

Durante la producción casi nada fue bien una vez que tenía el agua caliente. Empecé por un atasco en el macerado que hizo que el recirculado fuese imposible. Una vez vacío el líquido debajo del doble fondo se perdía el sifón y no había más que hacer. No estoy seguro si fue por haber molido más fino que de costumbre, no intencionadamente si fue así, o por la cantidad de grano: 21.6 kilos en 31 litros de agua, pero la cosa empezó mal. Removí una vez para desbloquear la cosa, pero no sirvió, así que pasé a añadir cascarilla de arroz hasta que después de una buena cantidad y dos removidos más, superamos la tragedia. Pista: ten siempre a mano una buena bolsa de cascarilla de arroz. Es barata, no añade nada a tu mosto en temas de sabor o densidad, y te salva en casos como este.

El segundo problema fue poco grave, y repetible si el resultado de esta cerveza fuese el ideal. Hasta hace poco utilizaba el sistema de medición americano en libras y galones para esto de hacer cerveza, pero hace unas semanas decidí cambiar todo a métrico, desde Beer Smith, al controlador del sistema de producción. Primero porque creo que el sistema este que usamos aquí es absurdo, complicado y medieval; segundo porque tiene mucha menos precisión que el sistema métrico decimal; y tercero porque estaba harto de convertir todo a métrico para ponerlo en el blog y me daba siempre unos números que no parecían normales, como 453.3 gr de malta tal o 28.35 gramos de lúpulo cual. Los únicos que se han salvado son los galones, porque me guste o no, mis ollas son de 20 galones, mis fermentadores de siete y los cornis de cinco, así que todo se me hace mucho más más sencillo en galones. Bueno, la cosa es que la desnaturalización de las encimas del macerado se hace a 170ºF, y yo me líe y pensé que era a 70ºC, en lugar de 76ºC. Así que hice el mash out y el lavado a 72ºC en lugar de 77-78ºC. Pista: si no estas seguro de algo, mira las notas y asegúrate que lo vas a hacer bien.

Y la tercera, y peor, fue que se me atascó el enfriador de placas. Yo enfrío y recirculo a la perola de nuevo, con lo cual tenía todo el mosto a aproximadamente 80ºC cuando pasó esto. Las opciones eran pocas y no muy prometedoras:

Utilizar el enfriador por inmersión. Descartada rápidamente porque no quería volver a hervir y no pensaba meter nada nuevo en la perola a estas alturas.

Fermentador en nevera

Fermentador en la nevera con la leva recién inoculada

Dejar la olla tapada y dejarlo enfriar poco a poco. Lo pensé por un rato, pero quería terminar como fuese de una vez y tener que traspasar a los fermentadores esta mañana y después limpiar la olla era demasiado. ¡Descartada!

Hacer una especie de “no chill” a la australiana, pero mucho más arriesgado por la temperatura a la que estaba ya el mosto: pasar a los fermentadores y dejar enfriar durante la noche hasta 16ºC dentro de una nevera con un controlador STC-1000 y un mini calentador personal de 200W. Era arriesgado, pero menos que el primero. Y si salía mal al menos sólo tenía que echar la leva el lunes por la mañana y podía terminar la limpieza en ese mismo momento. Así que eso hice.

Esta mañana he oxigenado el mosto e inoculado la levadura, que a esas alturas llevaba casi 24 horas fuera de la nevera de nuevo, pero no quería volver a enfriarla, y me he ido a trabajar. Ahora, once horas después, los dos fermentadores están borboteando alegremente, así que parece que al menos la parte de la fermentación no ha ido mal.

Lo más increíble de todo es que todos los cálculos coinciden con la realidad. Terminé el hervido con 52 litros (catorce galones) con una densidad de 1,062 y pH alrededor de 4.8. En los fermentadores entraron 22 litros en cada uno, 8 litros de pérdidas por el lúpulo después del hervido, a los que espero añadir 650 gramos de azúcar en dos o tres días, según como vaya la fermentación. Seguiremos informando.

¡Salud!

 

Toxicidad (parte II)

Seguimos con nuestra segunda entrega sobre la posible toxicidad de los materiales, ingredientes y otros utensilios utilizados en la producción de cerveza casera. Estas entregas son un resumen traducido de una serie de podcasts producidos por James Spencer para Basic Brewing Radio y si tu nivel de inglés te lo permite te recomiendo escucharlos.

De nuevo tengo que dar las gracias a James por permitirme utilizar su contenido. Tanto él como Paul me han pedido que les pase cualquier pregunta que alguien pueda tener y que intentarán solucionarla, así que si hay algo relacionado con toxicidad y cerveza casera que te preocupe, no dudes en preguntar y publicaré la respuesta tan pronto como la tenga.

Después de nuestra primera entrega, continuamos donde lo dejamos:

Star San

Star San, de Five Star Chemicals, es un desinfectante de utilización muy común en el mundo cervecero. Yo mismo lo utilizo en todos mis lotes desde que empecé en esto de la cerveza casera. Star San está aprobado para el uso en desinfección de materiales utilizados en la industria alimentaria por la Environmental Protection Agency (EPA) de los Estados Unidos cuando es utilizado en las concentraciones adecuadas. Paul hizo un cálculo de cuánto Star San podría quedar en nuestra cerveza utilizando cinco galones del producto en un lote de cinco galones, 19 litros, de cerveza.  Para conseguir cinco galones de disolución vamos a utilizar 40 gramos de Star San concentrado. Vamos a suponer que un 1% de los cinco galones se quedan en nuestro fermentador después de vaciarlo, es decir 0,4 g de Star San en 19 litros de cerveza. Si bebemos dos pintas, 700 ml, de esta cerveza todos los días durante el resto de nuestra vida estaremos ingiriendo 15 mg de Star San al día. Un estudio realizado en animales (lo cual es una putada para los pobres bichos, en mi opinión, pero eso es otra historia) muestra que no hay ningún efecto negativo por la ingestión de 85 mg de Star San por kg de peso corporal por día. Esto en un adulto de 70kg serían 6 gramos de Star San diarios, 400 veces más de los 15 miligramos que podríamos estar ingiriendo en nuestro supuesto.

Nota: Star San ser puede utilizar simplemente desde una botella de plástico rociándolo sobre las superficies a desinfectar, pero como mucha gente llena su fermentador con el producto este es el cálculo que Paul hizo.

Bisfenol A

Bisfenol A, BPA o Bisphenol A en inglés, es un compuesto que genera mucha polémica en internet. Es utilizado para recubrir el interior muchas latas de productos alimenticios para evitar el contacto del metal con el alimento. Varios ingredientes utilizados en la producción de cerveza, como extractos de malta, vienen enlatados y de ahí la posibilidad de que contengan Bisfenol A.

Hay desacuerdo incluso entre diferentes gobiernos sobre los peligros del Bisfenol A, así que para nuestro supuesto Paul va a presuponer que es peligroso para la salud, y sobre todo para el desarrollo de fetos y niños. Afortunadamente estos no son los tipos de población, incluyendo mujeres embarazadas, más proclives a la ingestión de cerveza, ya sea casera o de cualquier otro tipo.

La European Food Safety Authority, EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, por desgracia sin página en español) está considerada como una organización independiente y de una gran fiabilidad científica, ha realizado múltiples estudios sobre el Bisfenol A. Han llegado a la conclusión de que el máximo que de Bisfenol A que se puede transferir desde el recubrimiento interior de una lata al contenido de esta son 16 micro gramos (0,016 miligramos) por litro de contenido. Consideremos el peor de los casos y vamos a hacer los cálculos bajo la premisa de que en 5 galones, 19 litros, de cerveza tipo barley wine podemos utilizar hasta 6 kg de extracto de malta líquido, o alrededor de 5 litros. Así que tendríamos 0,08 mg de Bisfenol A en nuestro lote completo, o 0,003 mg en dos pintas. EFSA ha determinado un límite de ingestión de Bifenol A seguro de 50 microgramos, 0,005 miligramos, por kg de peso en adultos. Esto, en una persona de 70 kg serían 0,35 miligramos o unas 115 veces más de nuestra ingesta cervecera. Así que esto quizá sea un problema si comemos demasiadas latas de callos o de sardinas, pero no por la cerveza hecha en casa.

Termo-neveras utilizadas como macerador

Muchos cerveceros caseros maceran el grano en una termo-nevera para conseguir una mayor estabilidad de la temperatura de macerado. Estas termo-neveras están aprobadas para utilización con alimentos, pero en un rango de temperaturas mucho menor que el del macerado, lo cual crea dudas sobre la posible transferencia de alguno de sus componentes a nuestra cerveza y que este pueda producir toxicidad.

En este caso Paul se puso en contacto con uno de los fabricantes de neveras, que le contestó diciéndole que las termo-neveras están diseñadas para almacenar líquidos fríos o templados, y no clarificaron si utilizarlos fuera de estos parámetros es seguro o no. Después Paul contactó con otro toxicólogo que trabaja en el campo de los polímeros plásticos y que sí le dio una solución. Lo primero a tener en cuenta es que estas neveras cumplen las normativas y son aptos para alimentos en los que no se utilizan materiales plásticos reciclados sino nuevos. También le dijo que las sustancias que puede haber en estos polímeros y que se transfieren en contacto con agua, se transfieren al agua, tanto fría como caliente, con mucha facilidad. La opinión de este toxicólogo es que la transferencia va a ser la misma sin importar la temperatura, así que si son seguras para uso con agua fría, son seguras para su uso con agua caliente.

Cubos de plástico

homedepot_bucketPaul habló sobre este tipo de cubos con el mismo toxicólogo que le ayudó con las termo-neveras. En este caso la diferencia es que muchos de estos cubos, a pesar de estar fabricados de polietileno de alta densidad, no están considerados como aptos para almacenar alimentos. Pueden estar fabricados con materiales reciclados, con mucho menos control sobre su composición, y pueden utilizar colorantes para su fabricación que tampoco estén aprobados para usos alimentarios. Así que su consejo fue que para transportar agua de un sitio a otro, probablemente no tengan ningún problema, pero que él no los utilizaría como medio de almacenaje por un largo periodo de tiempo o para fermentar. Así que si tienes un cubo blanco, probablemente sea apto para alimentación, pero si son de colores mejor no utilizarlos.

Polivinilpirrolidona (PVP)

La polivinilpirrolidona es un polímero que se utiliza como agente clarificador para la cerveza. Según las instrucciones de uso después de utilizarlo debemos filtrar la cerveza para extraerlo. Igualmente está aprobado por la FDA de EE.UU. como agente clarificador en cerveza comercial siempre que sea filtrado y no esté presente en el producto final. Como muchos cerveceros caseros no tenemos sistemas de filtrado, Paul investigó los efectos para la salud del PVP, y resulta que es algo que nuestro cuerpo no absorbe en absoluto, es decir, algo que pasará a través de nuestro sistema digestivo. Por este motivo lo utiliza también la industria farmacéutica como excipiente en pastillas.

Su uso para cerveza sería de unos 5 gramos en un lote de 5 galones de cerveza. Esto quiere decir que su transferencia máxima sería de unos 185mg en nuestras dos cervezas diarias. En un estudio con ratas las alimentaron con un 10% de su dieta total en PVP durante 90 días sin observar ningún efecto negativo. Esto en una persona de 70kg sería una cantidad mucho mayor que nuestros 185mg, que es el peor caso, así que el PVP también parece ser seguro de utilizar para aclarar nuestra cerveza, incluso si no filtrásemos.

Y aquí terminamos nuestra segunda entrega. La próxima continuaremos con la segunda entrega sobre toxicología de Basic Brewing, que fue publicada por James el 12 de diciembre de 2013, y que puedes encontrar aquí.

¡Salud!

Toxicidad (parte I)

En Basic Brewing Radio, el 14 de noviembre de 2013, James Spencer entrevistó a un toxicólogo, Paul, que contestó a una gran cantidad de preguntas sobre la toxicidad de algunos de los materiales que normalmente utilizamos para hacer cerveza en casa. Paul consiguió su doctorado en Toxicología en 2003 y ha trabado desde entonces como toxicólogo tanto en la industria alimentaria como farmacéutica. Paul prefirió mantener su apellido e información profesional privada debido a posibles conflictos entre la empresa para la que trabaja con las opiniones que pudiera dar durante el programa. En cualquier caso, la entrevista, basada en preguntas que los oyentes realizaron de antemano en la página de Facebook de Basic Brewing, fue muy, muy interesante así que pedí permiso a James para utilizar su contenido en una serie de artículos para el blog. Este artículo, y otros que vendrán a continación, está basado en el contenido de esa entrevista, pero no es tan detallado ni completo como fue esta. Voy a mantenerlo en un formato pregunta-respuesta e incluir las que me parecieron más interesantes. Así que si tu nivel de inglés te lo permite, te recomiendo escuchar la entrevista completa, así como el resto de la programación de Basic Brewing, tanto en su formato de audio como de vídeo, que también puedes encontrar en YouTube. Así que si alguna vez te has preguntado si esto o aquello que usas mientras haces cerveza puede o no ser tóxico o perjudicial para tu salud y la de los que disfrutan tu afición, espero que esto te ayude.

La estrategia que sigue Paul para contestar las preguntas es, por lo que explica, muy similar a lo que hace en su trabajo. Cuando se le presenta una situación en la que uno o varios individuos van a verse expuestos a un agente químico con intención de que determinen si hay algo de lo que se deban preocupar o no. La toxicología determina esto en dos pasos:

–          El primero es determinar cuál va a ser el nivel de exposición de la persona al agente químico, y en todos los casos en sus respuestas en la con entrevista Paul utiliza el peor escenario posible de exposición. Para esto supone que vamos a hacer un lote de 20 litros de cerveza casera en nuestro equipo, lo que determinaría la concentración del agente químico, y que vamos a tener exposición indefinida a esta cerveza, consumiendo dos vasos, o alrededor de 700 mililitros, al día de ese lote durante el resto de nuestra vida. Como digo, este no pretende ser real, sino una suposición para utilizar como el peor de los casos posibles.

–          El segundo paso es determinar qué nivel de exposición al agente químico del que estamos hablando se considera segura. Esto es debatible en muchos de estos casos, así que esto lo determina a través de lo que en la industria se llama Acceptable Daily Intake (ADI, o contacto diario aceptable) que es determinado por diferentes grupos oficiales tanto dentro de EE.UU. como europeos.

Para empezar, y para que no se nos olvide, la cerveza en sí misma es tóxica, por su contenido alcohólico. Es una toxicidad de la que disfrutamos y que no tiene consecuencias negativas siempre la bebamos con moderación, no decidamos conducir después de beber, etc., pero es tóxica al fin y al cabo. Así que el primer riesgo es beber la cerveza y es algo que tenemos que considerar.

Ollas de aluminio

La primera pregunta es sobre las ollas de aluminio. ¿Es seguro utilizar ollas de aluminio o puedo estar intoxicándome por usarlas?

En este caso Paul cuenta que no es metalúrgico, así que esta pregunta y otras sobre metales se las ha pasado a John Palmer, que sí lo es, y que le ha ayudado con varias respuestas. John Palmer tiene una referencia en su libro How to Brew en la que nos habla de un experimento realizado por Jeff Donaghue en el que midió el contenido de aluminio en cerveza hervida en ollas de aluminio tanto antes como después del hervido. El resultado del estudio fue no fue capaz de detectar aluminio en la cerveza después del hervido. Esto demuestra, como también confirmó John Palmer, que no va a haber una transferencia sustancial de aluminio de la olla a la cerveza. En cualquier caso, e incluso si la transferencia existiera, sería muy inferior a lo que el CDC, Center of Desease and Control Prevention considera como seguro en un adulto: 1 miligramo por kilo de peso y día.

Plomo

A estas alturas parece estar bastante claro que el plomo es malo para la salud. La pregunta es: ¿cuál es el riesgo del plomo contenido en los herrajes de latón o las soldaduras que puede haber en nuestro equipo?

Paul cuenta como hay plomo en todas partes, incluido cualquier verdura que crece dentro de la tierra, como por ejemplo las zanahorias. Para responder a esta pregunta Paul también recurrió a John Palmer quien le dijo que solamente el plomo que se puede encontrar en la superficie de los herrajes sería capaz de pasar a nuestra cerveza. En cualquier caso, un simple enjuagado de los herrajes es suficiente para librarse del plomo de su superficie.

Otra cosa que ocurre es que la levadura que utilizamos para fermentar nuestra cerveza también ayuda, ya que tiende acumular ciertas cantidades de metales como aluminio o plomo. Así que si tuviéramos plomo que ha pasado a nuestra cerveza, la levadura absorbería parte de este plomo: un gramo de levadura puede absorber 2,3 miligramos de plomo. Y eso es más que la cantidad total de plomo que podría desprenderse en un lote de 20 galones de cerveza hecha en casa. Hay plomo en diferentes fuentes a través del proceso de hacer cerveza, tanto en casa como a nivel profesional, pero no se detecta en la cerveza al final del proceso debido a ser absorbido por la levadura.

Sobre las soldaduras, ningún material de soldadura tiene ya nada de plomo, así que tampoco debería ser un problema.

Otra pregunta sobre plomo es ¿cuál es el riesgo de contaminación por utilizar alimento para levadura que contenga plomo?

Somos muchos los que utilizamos alimento para levadura cuando hacemos un estárter. Una cantidad normal sería utilizar alrededor de 2 gramos de alimento para levadura en un lote de 20 litros. Normalmente el alimento para levadura en EE.UU. es apto para el consumo. Esto quiere decir que los niveles de contaminación de este tienen que estar por debajo de los que se consideran seguros. Así que incluso si la levadura no absorbiera nada de este plomo, sería seguro utilizarlos. Pero eso sí, asegúrate de que el que tú utilizas está marcado como apto para el consumo.

Yodo en Yodoformo

El yodoformo es usado como desinfectante y es muy efectivo cuando se utiliza en las concentraciones adecuadas. Además, tiene la ventaja añadida de no necesitar aclarado ya que se evapora sin dejar rastros. Según la EPA de EE.UU., el yodoformo (Iodophor en inglés) es apto para aplicaciones alimentarias como desinfectante y no presenta riesgo para la salud. De nuevo, utilizado en la concentración correcta de 25 miligramos de yodo por litro de disolución.

Caso práctico: si utilizáramos 20 litros de disolución para desinfectar nuestro equipo cervecero para hacer 20 litros de cerveza. En una sesión utilizaríamos 500mg de yodo. Suponiendo que escurrimos pero no aclaramos el equipo, podemos asumir que un 1% de esos 500mg se queda pegado por ahí y terminará en nuestra cerveza. Esto serían 5mg de yodo en 20 litros de cerveza, o 0,25mg de yodo por litro. Suponiendo que nos bebiéramos durante el resto de nuestra vida 750ml de esta cerveza todos los días, estaríamos consumiendo 0.1875mg de yodo al día. Esto sería un consumo muy inferior a los 1,1 miligramos de exposición diaria al yodo que se consideran tóxicos.

Y hasta aquí llegamos hoy. En próximas entregas continuaremos con el resto de los compuestos tratados durante el podcast. Para más detalles sobre este y otros muchos temas relacionados con hacer cerveza en casa, visita Basic Brewing, escucha sus podcasts y échale un vistazo a sus vídeos.

¡Salud!

CCE: Special Bitter – lista para beber

Hace casi exactamente dos semanas hice un lote de la última receta de la serie de Cervezas con Estilo: Special Bitter. Por ahora sigue sin nombre, aunque es posible que termine con Beer Calling en honor a la canción London Calling de The Clash. Así es como está en Untappd por ahora. En este artículo voy a tratar sobre cómo quedó la receta finalmente, ya que hubo unos ligeros cambios de última hora, así como sobre cómo fueron tanto el proceso de producción como la fermentación de la cerveza.

Terminé realizando un lote pequeño, de doce litros, y los únicos cambios en la receta fueron debidos a la imposibilidad de conseguir dos de los ingredientes. Así la malta Simpson’s Dark Crystal la remplacé por la misma cantidad de Briess Caramel 80L y el lúpulo Target al principio del hervido lo cambié por la misma cantidad de ácidos alfa usando Challenger. Lo demás no cambió sobre lo publicado en el artículo anterior y el proceso fue bastante tranquilo. El pH del macerado se mantuvo estable en 5.4 aproximadamente y la temperatura en un rango de 1ºC de los 64.5ºC deseados. Después del hervido de 60 minutos la densidad inicial era de 1.046.

Para la fermentación preparé un litro de estárter a 1.037 y levadura WLP002 con 24 horas de antelación. Eché la levadura con el mosto a 22ºC e inmediatamente refrigeré hasta 17º, subiendo a 18ºC a las 24 horas. 24 horas más tarde, a las 48 horas de fermentación, vi que toda la actividad había parado y que la levadura estaba en el fondo del fermentador. Medí la densidad con un resultado de 1.010, así que con la fermentación terminada decidí dar un ligero meneo al fermentador para levadura un poco de levadura del fondo y ponerla en suspensión, así como subir la temperatura a 20ºC durante un par de días para eliminar diacetil. Después de estos dos días y con toda la levadura de nuevo en el fondo enfrié la cerveza a 1ºC durante otros dos días y la pasé después a un barril tipo corni, carbonatando a dos volúmenes de CO2.

Cata triangular de mi Special Bitter y London Pride

Cata triangular de mi Special Bitter y London Pride

Al probar la cerveza noté que apenas tiene ésteres frutales, lo que puede ser debido a la fermentación realmente rápida. Esto me hace pensar que el estárter de un litro era demasiado grande para los 12 litros de mosto. El resto es básicamente como esperaba, con bastante aroma y sabor a malta caramelo y ligero a tofe y a los lúpulos especiados ingleses.

A pesar de que sabía que iba a ser totalmente distinta, hice una cata triangular de mi cerveza con London Pride, sobre todo para ver de una manera más o menos neutral cómo se comparan las dos. Le pedí a mi mujer que sirviera dos vasos de una y uno de la otra, lo que terminó con los tres vasos que aparecen en la foto. A simple vista estaba claro cuáles eran la misma cerveza y cuál era diferente. Viéndolas así asumí que la más clara de las dos era London Pride, pero en cuanto las probé me di cuenta que no, la más clara era la mía. En el aroma y el sabor se diferenciaban casi tanto como a la vista. La cerveza comercial con ésteres frutales más acentuados y más compleja por las maltas cristal inglesas, con notas a galleta que la mía no tiene apenas y las de tofe más acentuadas. El lúpulo me pareció similar, aunque ligeramente más fuerte en mi cerveza, sobre todo en amargor y no tanto en sabor y aroma. Esto probablemente sea por la ligera falta de carácter de la malta. En general el carácter de la mía es más limpio, lo cual no es necesariamente bueno para el estilo. Debido a esto y a que en tema de densidad inicial y alcohol (1.046 y 4.75%) está justo entre medias de ambas categorías, he decidido presentarla en el concurso North Sound Winter Homebrew Competition tanto como 8B: Special Bitter como 8C: Extra Special Bitter. Una vez que tenga los resultados los publicaré para dar una idea de cómo ha ido la receta en cada una de ellas.

¡Salud!

CCE: 6D – cervezas americanas de trigo (y centeno)

El estilo 6 de BJCP: Cervezas Híbridas Claras

El estilo 6 de BJCP está formado, como su nombre indica, por cervezas híbridas de color claro. Se consideran cervezas híbridas aquellas que no son puramente lagers o ales, sino que tienen características de ambos estilos. Un ejemplo sería Kölsch, que se fermenta con una levadura tipo ale pero a temperaturas mucho más bajas de lo que es normal para este tipo de levaduras, aunque sin llegar a las temperaturas de fermentación lager. Se compone de cuatro sub-estilos: Cream Ale, Blonde Ale, Kölsch y American Wheat or Rye Beer, que es el que nos interesa.

La historia de este sub-estilo parece que comienza con Widmer Hefeweizen. Los hermanos Widmer, Kurt y Rob, empezaron su cervecera en 1984 con una cerveza tipo Alt y una Weizen filtrada. En 1986 el dueño del Dublin Pub, que ya vendía sus dos cervezas, les pide que hagan una para su local y deciden simplemente dejar la Weizen sin filtrar, creando la primera Hefeweizen americana, que a pesar de ser una cerveza de trigo y estar buena no puede considerarse una Hefeweizen de estilo alemán por su falta de ésteres y fenoles. A pesar de no ser una buena, ni mala, representante del estilo que su nombre indica, lo que le ha causado múltiples críticas, la cerveza fue un gran éxito sobre el que los hermanos Widmer basaron su expansión hasta convertirse en la 11ª cervecera más grande de EE.UU. Su Hefeweizen ha sido imitada por multitud de cerveceras americanas, prácticamente todas tienen una cerveza del estilo ya sea constantemente o por temporadas, lo que llevó a la creación del sub-estilo por parte de BJCP.

Es lo que se considera un estilo muy abierto, ya que las cervezas que entran en él no están restringidas a unas características muy concretas sino que los rangos de valores aceptables son más bien amplios. Lo que queda muy claro en la descripción del estilo es que los aromas y sabores a plátano y clavo de las Hefeweizen alemanas no son aceptables y que las cervezas de trigo americanas tiene que tener una gran proporción de trigo malteado, aunque no tiene que ser más del 50%, como es por ley en Alemania para sus Hefeweizen. Si la cerveza es de centeno, una parte del trigo debe ser remplazada por centeno para que las características de este sean apreciables. Debe ser una cerveza refrescante hecha con trigo, o centeno, que muestre más características del lúpulo y menos de la levadura que sus primas alemanas.

¿Porqué una cerveza americana de trigo ?

Durante los últimos días, aparte de bebiendo muchas y muy buenas cervezas, he estado pensando en tres cervezas que presentar a X-Brew, un concurso que organiza Mt. Si Brewing Society, uno de los clubs de cerveceros caseros de la zona en la que vivo en EE.UU., al este de Seattle en el estado de Washington. El límite para entregar las botellas es el once de octubre, y estando ya a quince de septiembre la posibilidades se reducen drásticamente debido a falta de tiempo para la elaboración de la cerveza. Por diferentes motivos, incluyendo vacaciones y visitas de familiares, no he tenido la oportunidad de hacer cerveza durante las últimas semanas y no la tendré hasta el próximo sábado 21 de septiembre. Total, que dos de la tres agraciadas están decididas de antemano: la segunda versión de mi Ordinary Bitter, de la que hice 10 litros hace unas semanas; y mi primer intento de imperial IPA, ambas ya preparadas aunque probablemente no en su mejor momento de frescura.

Para la tercera tengo que elegir una cerveza ligera, que no necesite demasiado tiempo para estar lista. Eso elimina todas la lagers, ales de alta graduación y cervezas con fruta o especias que necesitan tiempo para absorber los sabores y aromas de los adjuntos. Tener ya una Ordinary Bitter y una Imperial IPA me quita las ganas de otras inglesas y Pale Ales americanas también. Y teniendo en cuenta que esto lo estoy empezando a escribir en el avión a la vuelta de unas vacaciones por Bélgica, Holanda y el norte de Alemania (Colonia y Düsseldorf), que no quiero deprimirme comparando lo que salga con las cervezas comerciales que he probado por allí y por motivos de tiempo, me quito de encima todas las belgas, Kölsch, Alt y las de trigo y centeno alemanas. Así que con todo esto, prácticamente me queda el estilo 6D: cervezas americanas de trigo y centeno, de las que he elegido hacer una de trigo. Y ya puestos he pensado que mientras investigo el estilo y la receta, también puedo aprovechar para preparar el primero de los artículos de la serie Cervezas con Estilo, que ya va siendo horita.

Posibles ingredientes

Según la definición del estilo de BJCP uno de los ingredientes tiene que ser trigo o centeno, según el estilo que queramos desarrollar, en proporciones que hagan que el sabor de este cereal sea moderadamente fuerte. De ahí en adelante no hay nada que sea necesariamente correcto o incorrecto, pero también se menciona que el dulzor de malta ligero, tanto en aroma como en sabor, es aceptable. Esto abre la posibilidad de usar una pequeña proporción de maltas Crystal de color claro o medio, ya que el color final de la cerveza ha de estar entre 3 y 6 SRM. El resto de la malta base puede ser cualquier cosa, pero ya que estamos hablando de una cerveza de estilo americano, mi tendencia es usar maltas locales: cebada de dos carriles.

El amargor debe ser bajo, entre 15 y 30 IBUs. Tanto el aroma como el sabor a lúpulo deben ser entre bajo y moderado, siendo aceptables tanto los tonos cítricos tipicos americanos como los especiados y florales de los lúpulos nobles. Esto me hace tender hacia un lúpulo noble con ácidos alfa altos para el amargor, para terminar con una pequeña cantidad de Amarillo, uno de mis lúpulos favoritos, que añade tonos tanto florales como cítricos intensos para el aroma y sabor.

Los ésteres de la fermentación deben ser de moderados a inexistentes, y nunca a plátano y clavo. Esto hace que la levadura más apropiada sea de carácter limpio. La atenuación deberá ser de alrededor del 80%, con una densidad original media de alrededor de 1,047 y final de aproximadamente 1,010 (37/45 = 82%). La floculación es prácticamente irrelevante ya que la cerveza no necesita ser clara, y mi intención es la contraria, una cerveza más bien turbia. Al principio mi intención era utilizar Wyeast 1010, American Wheat, pero después de escuchar el podcast American Wheat or Rye he decidido que voy a seguir la recomendación de Jamil Zainasheff y utilizar una levadura tipo Kölsch: Wyeast 2565. Esto me dará, según la información de Wyeast Labs, poca floculación, perfil limpio sin ésteres y niveles no detectables de diacetil, así como una cerveza de acondicionamiento rápido (va a ir directamente del fermentador al barril para carbonatar y de ahí a la botella, así que más vale que sea rápido de verdad). En general, muy aproximado a lo que estoy buscando.

Técnicas

El cuerpo, que debe ser entre medio-alto y medio, debería ser más o menos sencillo de generar debido a la presencia del trigo o el centeno, así que el macerado que utilizaremos será de infusión simple entre 66 y 67ºC durante 60 minutos.

La fermentación debe ser limpia y rápida. Para la levadura utilizada seguiremos de nuevo la recomendación de Jamil y fermentaremos a 18ºC (~65ºF) de principio a fin. Mediremos densidad cuando las burbujas del airlock estén a un ritmo de aproximadamente 2-3 por minuto, y probaremos. Si no hay diacetil y la densidad está alrededor de 1,010, pasaremos al barril en ese momento. Si hay diacetil subiremos la temperatura a 21ºC durante un par de días para que la levadura tenga la oportunidad de limpiarlo.

En la próxima entrega publicaré la receta final así como el proceso de fabricación de la cerveza. Y una vez presentada al concurso iré sobre los resultados, comentarios de los jueces, y cualquier cambio que decida hacer en la receta para futuras versiones.

Referencias

Estas son las fuentes que he utilizado sobre el estilo, así como para diseñar la receta y elegir los procesos:

¡Salud!