Etiquetado: equipo

Toxicidad (parte I)

En Basic Brewing Radio, el 14 de noviembre de 2013, James Spencer entrevistó a un toxicólogo, Paul, que contestó a una gran cantidad de preguntas sobre la toxicidad de algunos de los materiales que normalmente utilizamos para hacer cerveza en casa. Paul consiguió su doctorado en Toxicología en 2003 y ha trabado desde entonces como toxicólogo tanto en la industria alimentaria como farmacéutica. Paul prefirió mantener su apellido e información profesional privada debido a posibles conflictos entre la empresa para la que trabaja con las opiniones que pudiera dar durante el programa. En cualquier caso, la entrevista, basada en preguntas que los oyentes realizaron de antemano en la página de Facebook de Basic Brewing, fue muy, muy interesante así que pedí permiso a James para utilizar su contenido en una serie de artículos para el blog. Este artículo, y otros que vendrán a continación, está basado en el contenido de esa entrevista, pero no es tan detallado ni completo como fue esta. Voy a mantenerlo en un formato pregunta-respuesta e incluir las que me parecieron más interesantes. Así que si tu nivel de inglés te lo permite, te recomiendo escuchar la entrevista completa, así como el resto de la programación de Basic Brewing, tanto en su formato de audio como de vídeo, que también puedes encontrar en YouTube. Así que si alguna vez te has preguntado si esto o aquello que usas mientras haces cerveza puede o no ser tóxico o perjudicial para tu salud y la de los que disfrutan tu afición, espero que esto te ayude.

La estrategia que sigue Paul para contestar las preguntas es, por lo que explica, muy similar a lo que hace en su trabajo. Cuando se le presenta una situación en la que uno o varios individuos van a verse expuestos a un agente químico con intención de que determinen si hay algo de lo que se deban preocupar o no. La toxicología determina esto en dos pasos:

–          El primero es determinar cuál va a ser el nivel de exposición de la persona al agente químico, y en todos los casos en sus respuestas en la con entrevista Paul utiliza el peor escenario posible de exposición. Para esto supone que vamos a hacer un lote de 20 litros de cerveza casera en nuestro equipo, lo que determinaría la concentración del agente químico, y que vamos a tener exposición indefinida a esta cerveza, consumiendo dos vasos, o alrededor de 700 mililitros, al día de ese lote durante el resto de nuestra vida. Como digo, este no pretende ser real, sino una suposición para utilizar como el peor de los casos posibles.

–          El segundo paso es determinar qué nivel de exposición al agente químico del que estamos hablando se considera segura. Esto es debatible en muchos de estos casos, así que esto lo determina a través de lo que en la industria se llama Acceptable Daily Intake (ADI, o contacto diario aceptable) que es determinado por diferentes grupos oficiales tanto dentro de EE.UU. como europeos.

Para empezar, y para que no se nos olvide, la cerveza en sí misma es tóxica, por su contenido alcohólico. Es una toxicidad de la que disfrutamos y que no tiene consecuencias negativas siempre la bebamos con moderación, no decidamos conducir después de beber, etc., pero es tóxica al fin y al cabo. Así que el primer riesgo es beber la cerveza y es algo que tenemos que considerar.

Ollas de aluminio

La primera pregunta es sobre las ollas de aluminio. ¿Es seguro utilizar ollas de aluminio o puedo estar intoxicándome por usarlas?

En este caso Paul cuenta que no es metalúrgico, así que esta pregunta y otras sobre metales se las ha pasado a John Palmer, que sí lo es, y que le ha ayudado con varias respuestas. John Palmer tiene una referencia en su libro How to Brew en la que nos habla de un experimento realizado por Jeff Donaghue en el que midió el contenido de aluminio en cerveza hervida en ollas de aluminio tanto antes como después del hervido. El resultado del estudio fue no fue capaz de detectar aluminio en la cerveza después del hervido. Esto demuestra, como también confirmó John Palmer, que no va a haber una transferencia sustancial de aluminio de la olla a la cerveza. En cualquier caso, e incluso si la transferencia existiera, sería muy inferior a lo que el CDC, Center of Desease and Control Prevention considera como seguro en un adulto: 1 miligramo por kilo de peso y día.

Plomo

A estas alturas parece estar bastante claro que el plomo es malo para la salud. La pregunta es: ¿cuál es el riesgo del plomo contenido en los herrajes de latón o las soldaduras que puede haber en nuestro equipo?

Paul cuenta como hay plomo en todas partes, incluido cualquier verdura que crece dentro de la tierra, como por ejemplo las zanahorias. Para responder a esta pregunta Paul también recurrió a John Palmer quien le dijo que solamente el plomo que se puede encontrar en la superficie de los herrajes sería capaz de pasar a nuestra cerveza. En cualquier caso, un simple enjuagado de los herrajes es suficiente para librarse del plomo de su superficie.

Otra cosa que ocurre es que la levadura que utilizamos para fermentar nuestra cerveza también ayuda, ya que tiende acumular ciertas cantidades de metales como aluminio o plomo. Así que si tuviéramos plomo que ha pasado a nuestra cerveza, la levadura absorbería parte de este plomo: un gramo de levadura puede absorber 2,3 miligramos de plomo. Y eso es más que la cantidad total de plomo que podría desprenderse en un lote de 20 galones de cerveza hecha en casa. Hay plomo en diferentes fuentes a través del proceso de hacer cerveza, tanto en casa como a nivel profesional, pero no se detecta en la cerveza al final del proceso debido a ser absorbido por la levadura.

Sobre las soldaduras, ningún material de soldadura tiene ya nada de plomo, así que tampoco debería ser un problema.

Otra pregunta sobre plomo es ¿cuál es el riesgo de contaminación por utilizar alimento para levadura que contenga plomo?

Somos muchos los que utilizamos alimento para levadura cuando hacemos un estárter. Una cantidad normal sería utilizar alrededor de 2 gramos de alimento para levadura en un lote de 20 litros. Normalmente el alimento para levadura en EE.UU. es apto para el consumo. Esto quiere decir que los niveles de contaminación de este tienen que estar por debajo de los que se consideran seguros. Así que incluso si la levadura no absorbiera nada de este plomo, sería seguro utilizarlos. Pero eso sí, asegúrate de que el que tú utilizas está marcado como apto para el consumo.

Yodo en Yodoformo

El yodoformo es usado como desinfectante y es muy efectivo cuando se utiliza en las concentraciones adecuadas. Además, tiene la ventaja añadida de no necesitar aclarado ya que se evapora sin dejar rastros. Según la EPA de EE.UU., el yodoformo (Iodophor en inglés) es apto para aplicaciones alimentarias como desinfectante y no presenta riesgo para la salud. De nuevo, utilizado en la concentración correcta de 25 miligramos de yodo por litro de disolución.

Caso práctico: si utilizáramos 20 litros de disolución para desinfectar nuestro equipo cervecero para hacer 20 litros de cerveza. En una sesión utilizaríamos 500mg de yodo. Suponiendo que escurrimos pero no aclaramos el equipo, podemos asumir que un 1% de esos 500mg se queda pegado por ahí y terminará en nuestra cerveza. Esto serían 5mg de yodo en 20 litros de cerveza, o 0,25mg de yodo por litro. Suponiendo que nos bebiéramos durante el resto de nuestra vida 750ml de esta cerveza todos los días, estaríamos consumiendo 0.1875mg de yodo al día. Esto sería un consumo muy inferior a los 1,1 miligramos de exposición diaria al yodo que se consideran tóxicos.

Y hasta aquí llegamos hoy. En próximas entregas continuaremos con el resto de los compuestos tratados durante el podcast. Para más detalles sobre este y otros muchos temas relacionados con hacer cerveza en casa, visita Basic Brewing, escucha sus podcasts y échale un vistazo a sus vídeos.

¡Salud!

Anuncios

El proceso de hacer cerveza, paso a paso

Logo de la American Homebrewers AssociationLa American Hombrewers Association (AHA) ha añadido recientemente a su página web una sección llamada Let’s Brew (Hagamos Cerveza), en la que enseñan el proceso de hacer cerveza en casa. Incluye una sección paso a paso del proceso con instrucciones, fotos y un sistema de navegación utilizable desde tabletas o teléfonos, que son los que más probablemente tendremos cerca en el momento de ponernos al tajo. Una segunda sección dedicada al equipo necesario para realizar el proceso, con fotos y descripciones de cada cosa. La tercera está dedicada a ingredientes, también con fotos y descripciones de para qué y cómo usar cada uno; y la última se dedica a recetas. Parte del contenido lo han hecho también descargable como Recursos, para usar sin acceso a internet. Y en Seminarios y Conferencias han publicado un ejemplo de los que organizan con una presentación de Mitch Steele (Brewmaster en Stone, en San Diego, y autor del libro IPA: Brewing Techniques, Recipes and the evolution of India Pale Ale) sobre cómo hacer IPAs históricas.

Cada una de las secciones, excepto la de seminarios, está dividida por niveles, tanto para cerveceros caseros principiantes, como intermedios y avanzados. Según el nivel, encontraremos diferentes tipos de procesos, equipos, ingredientes y también diferentes recetas. Esto hace que cada sección sea atractiva para todo el mundo, sin importar el nivel.

Por desgracia el contendo está solamente en inglés, así que por ahora si no hablas el idioma de la reina (de Inglaterra) te tendrás que conformar con la versión traducida automáticamente. Voy a pedir permiso a la AHA para reproducir el contenido aquí, o al menos poder publicar las traducciones de cada uno de los tutoriales y documentos más claras que las de la traducción automática. Pero paciencia, porque esto llevará tiempo, así que por ahora la mejor opción es leerlo en inglés o la traducción automática.

¡Salud!

Nos pasamos a eléctrico

Año nuevo, juguete nuevo. Y además, uno que llevaba esperando como agua de mayo desde hace tres o cuatro meses que lo pedí. Y eso ya es esperar. Hace ya casi un año, cuando decidí montar mi cervecería en el garaje para salir de la cocina y ser capaz de hacer lotes más grandes había una cosa que tenía, y sigo teniendo, bastante clara: no voy a hacer cerveza al aire libre. La lluvia, a pesar de que aquí llueve 300 días al año, no era mi preocupación principal. El viento sí. Total, que monté los trastos en el garaje.

Después de mucho leer tanto en contra como a favor, decidí que por mucho que los quemadores de propano no fueran para uso interior, con suficiente ventilación y circulación de aire y asegurándome de que la llama era limpia para evitar, o reducir al máximo, la generación de monóxido de carbono la cosa iba a funcionar sin problemas y no iba a morir envenado. También que la posibilidad de una explosión era remota por el mismo motivo ya que nunca habría, incluso en caso de tener un escape de propano, suficiente concentración como para causarla. Y la verdad, sigo pensando lo mismo. Pero por el motivo que sea, cada vez que me pongo a hacer cerveza me viene a la cabeza el rollo del riesgo, escapes de gas, concentración de monóxido de carbono, etc., etc. Así que empecé a buscar alternativas al propano. Después de un poco de investigación las opciones eran dos:

  • meter gas natural en el garaje, que al ser más ligero que el aire reduce drásticamente la posibilidad de explosiones en caso de fugas de gas, pero no la de envenenamiento por monóxido de carbono.
  • eliminar totalmente el gas y pasar a un sistema eléctrico.

La parte del gas en el garaje dejó de ser posible cuando vino el instalador a darme un precio y me dijo que para la capacidad de los quemadores Blichmann y poder mantener lo necesario para el calentador de agua, la calefacción y la cocina necesitaba agrandar la acometida al contador. Por si eso no era suficiente, que lo era, tampoco estaba el tío muy dispuesto a a instalar una línea de gas para conectar equipo de exteriores en un interior. Así que sólo quedaba la electricidad como opción, y empecé a informarme sobre el tema.

Como no tengo más que una muy básica idea de electricidad, empecé preguntando a gente conocida que usaba sistemas eléctricos y casi todos me recomendaron The Electric Brewery como el sitio por el que empezar a informarme. Me leí básicamente el sitio entero, así como partes de otros cuantos más dedicados a la automatización tanto con Arduino como con BCS. El sitio web de The Electric Brewery tiene un montón de información, incluyendo cómo montar tú mismo su sistema paso a paso, pero al final mi semi-incapacidad para los trabajos manuales, la falta de experiencia con electricidad, la falta de tiempo y la necesidad de comprar muchas de las herramientas necesarias, entro otras cosas, me hicieron pensar que lo mejor iba a ser comprar un sistema ya montado si quería ser capaz de usarlo antes del 2018. Y como no casi nunca hago dos lotes seguidos ni al mismo tiempo, terminé decidiéndome por el que venden ya montado de 30A, capaz de hacer un lote de hasta 80 litros. Y después de mucha espera… lo recibí ayer.

WP_20140107_025

Llegó muy bien protegido para el transporte.

Llegó muy bien empaquetado, sin ningún problema, y tengo que decir que estoy muy contento con la calidad de fabricación del cacharro. Los componentes son todos de calidad industrial y el cableado es muy, muy limpio y organizado dentro de la caja.

El cableado es muy limpio

Esta mañana he llevado las perolas a hacer los agujeros en los que instalar las resistencias eléctricas y espero tenerlas de vuelta antes del sábado para poder hacer una prueba con agua este mismo fin de semana. Por ahora he hecho unas pruebas mínimas y parece que todo funciona.

Y todo parece funcionar bien

¡Salud!

Todo listo para el próximo fin de semana

Bueno, después de dos semanas sin aparecer, aquí estoy de nuevo. Entre un viaje a San Diego el fin de semana pasado y el trabajo he sido incapaz de publicar nada. Pero por fin este fin de semana me he puesto manos a la obra y he terminado con todo lo que tenía que hacer. La currada ha sido considerable, pero el resultado ha meredico la pena: el garaje está limpio y todo preparado para poder hacer cerveza el próximo fin de semana.

Todo preparado para hacer cerveza la semana que viene.

El plan es hacer dos lotes de 40 litros cada uno con el mismo grano. El primero una Imperial IPA con entre 8% y 10,5% de alcohol y más de 100 IBUs calculadas y el segundo una ISA (India Session Ale) o IPA, según salga la cosa, entre 3,5% y 5.5% de alcohol y entre 50 y 70 IBUs calculadas. Meteré cada lote en dos fermentadores de 20 litros y utilizaré un starter de Wyeast 1056, American Ale en un fermentador de cada lote y otro de Wyeast 1332, Northwest Ale para el segundo fermentador. Durante la semana puliré los detalles de los granos que voy a usar, con una base de Maris Otter o cebada malteada de dos carriles y un toque de trigo o centeno, así como los lúpulos, que serán los mismos o muy similares para ambas cervezas pero en cantidades muy diferentes.

¡Salud!

Cámara de fermentación

Desde antes de montar el termostato para la fermentación he estado buscando un buen chollo para comprar un arcón congelador de segunda mano. Por aquí el mercado de electrodomésticos de segunda mano da para mucho, y Craigslist es la página ideal donde encontrar chollos. Aunque encontré uno hace tiempo, que uso para guardar la cerveza y mantenerla fría, me estaba costando trabajo encontrar otra buena oferta para usar como cámara de fermentación. Pero con paciencia todo llega, y hoy por fin he encontrado lo que estaba buscando. Un arcón congelador de 425 litros de capacidad (si he hecho bien las conversiones de 15 pies cúbicos a litros) con 15 años de tralla a sus espaldas, pero que parece que está como nuevo y me durará al menos otros tres o cuatro años sin demasiados problemas.

desdearriba

Interior del arcón. ¡Está como nuevo!


Pero… ¿porqué un arcón y no un frigorífico vertical? Un motivo es el precio. Este trasto lo he comprado por $75 y un frigorífico de tamaño y condiciones similares suele ser bastante más caro. Además el arcón és mucho más eficiente energéticamente hablando, sobre todo para mantener temperaturas más bajas que las exteriores. Al abrirlo el aire frío se queda dentro mientras que en un frigorífico básicamente se cae al suelo y hay que volver a enfriarlo. Pero el motivo fundamental es por aprovechamiento de espacio. Voy a utilizar fermentadores tipo barril de aluminio de cinco galones (19 litros) y como se puede ver aquí, debería ser capaz de meter ocho de ellos al mismo tiempo (son los que marca como 5P). En un frigorífico podría ser capaz de meter cuatro en el suelo, pero añadir otros cuatro en una balda a media altura sería prácticamente imposible debido a su peso una vez llenos de cerveza: unos 100 kg incluyendo los barriles.

Por fuera no está tan bien como por dentro, pero mejor de lo que cabría esperar por el precio.


Sin embargo, si en algún momento decido cambiar los fermentadores y pasar a uno cónico de mayor capacidad, como el Blichmann Conical, el frigorífico pasaría a ser la mejor opción ya que por altura no cabría en el congelador. Pero los barriles y el congelador aún van a dar mucho juego. Con ellos y el termostato debería ser capaz de controlar la temperatura de fermentación que necesite con facilidad y repetirla tantas veces como sea necesario. ¡Una cosa menos en la lista!

¡Salud!

Otro fin de semana ocupado

Me he dado cuenta que llevo más de un mes sin hacer cerveza. Tuve cuatro o cinco fines de semana seguidos en los que no fallé uno, pero después me he centrado en seguir con la organización del garaje y no he tenido tiempo de mucho más. La verdad es que estoy deseando tenerlo todo terminado y ser capaz de utilizer el equipo nuevo. Parece que no voy a empezar nunca.
Este fin de semana he avanzado un poco más. La parte de suelo que nivelé hace un par de semanas ha quedado bien y a estas alturas está ya duro como el cemento que es, así que ahora me he dedicado a montar estanterías para colocar los trastos grandes (perolas, fermentadores, cajas) y un tablero en el que colocar las herramientas para tenerlas organizadas. La idea es se capaz de no tener en el suelo del garaje nada que pueda estropearse con agua, para así poder limpiarlo todo sin problemas de un manguerazo. Mis habilidades manuales siguen dejando mucho que desear, pero no está quedando demasiado mal.

Pero aún queda mucho por hacer, mucho que organizar, limpiar y sobre todo muchos trastos que tirar.

Tablero para colocar las herramientas

Tablero para colocar las herramientas. La parte central está reservada para las de la cervecería.

Estanterías con las perolas y los barriles que voy a usar como fermentadores en el suelo

Estanterías en la pared de la izquierda y del fondo para colocar las perolas y otros trastos grandes. Los seis barriles del suelo, de cinco galones (19 L) cada uno, los voy a utilizar como fermentadores.

¡Salud!

Termostato para la fermentación

Una cosa que es fundamental para hacer cerveza de manera consistente es ser capaz de controlar lo más posible las variables de una vez a otra. ¿Porqué?

Cada cambio que ocurre durante la producción de una cerveza afecta al producto final. Ya sea la temperatura de macerado, la cantidad de grano, el tiempo de cocción, el tipo de lúpulo o la viabilidad de la levadura, cuanto más seamos capaces de controlar que nada cambie de una vez a otra que hagamos una receta, más cerca estaremos de realizar una cerveza de manera consistente. Igualmente, si lo que nos interesa es saber cómo un cambio afecta el resultado, debemos mantener el resto de los factores tan inalterados como sea posible.

El primer requisito para ser capaces de repetir dos veces el mismo proceso es saber qué hicimos la primera vez que realizamos el proceso. Y la mejor forma de recordar es tomar notas del proceso. Cuantas más, mejor, incluso de cosas que en el momento nos parezcan irrelevantes. Siempre habrá tiempo de ignorar algo que esté escrito, pero quizá no sea posible recordar algo que no hayamos incluido. Y el segundo requisito es tener un equipo que nos permita repetir lo que hicimos la primera vez con la máxima precisión.

Pero además de consistencia, queremos calidad. Y una cosa fundamental para hacer cerveza de buena calidad es ser capaces de controlar la fermentación. La fermentación es el proceso durante el que, de forma simplificada, la levadura convierte los azúcares que se encuentran en el mosto en CO2, alcohol y deshechos. La temperatura de fermentación afectará radicalmente la velocidad a la que la levadura trabaja así como el tipo de deshechos que una levadura deje en nuestra cerveza, y así como hay deshechos que dan un carácter positivo a la cerveza, por ejemplo el típico sabor a plátano de una clásica Hefeweizen, hay otros que no son tan buenos, como por ejemplo los esteres alcohólicos de una fermentación a una temperatura excesivamente alta, o la baja conversión de azúcares en alcohol (atenuación) causada por una temperatura demasiado baja que hace que la levadura se “duerma”.

Y aquí es donde viene a cuento un aparatejo muy interesante, el termostato para la fermentación. Es un termostato que basado en la temperatura la que le programemos es capaz de controlar dos fuentes de energía, una que genera calor y otra frío. En mi caso va a controlar un arcón congelador que aún no tengo, pero que pienso comprar por unos $75-$100 de segunda mano en Craigslist, y una manta térmica para terrario. El aparato está basado en el termostato de acuario STC 1000 que se puede comprar por unos 17.90€ en España en Ebay o por $19.95 en Amazon en EE.UU., que fue donde yo lo compré.

El termostato para acuario STC-1000

El STC-1000 viene preparado con una sonda térmica que le permite leer la temperatura que queramos controlar, pero nada más. Para poder hacer algo con él necesitaremos conectarlo a la corriente eléctrica así como a dos enchufes. En uno de ellos conectaremos nuestra fuente de frío y en el otro la fuente de calor. Para hacer esto yo me hice con una caja universal similar a la del link (exactamente esta de Radio Shak), una caja para enchufe doble y otra individualdos enchufes de pared dobles para poner en las cajas, y uno más para conectar todo a la red. Las fotos son de los enchufes americanos que yo he comprado aquí.

El primer paso es hacer los agujeros necesarios en la tapa de la caja:

Tapa de la caja con el primer agujero hecho.

Tapa de la caja con el primer agujero hecho.

Una vez hechos los dos agujeros coloqué en ellos las cajas para los enchufes:

Marcos para colocar los enchufes colocados en los agujeros de la tapa

Marcos para colocar los enchufes colocados en los agujeros de la tapa

Después coloqué los dos enchufes de pared y el termostato, e hice las conexiones necesarias:

WP_20130330_001

Los dos enchufes de pared y el termostato colocados y conectados.

El esquema del circuito con el que conecté los enchufes de pared y el termostato lo saqué del blog http://exbeeriments.wordpress.com/2012/12/19/temperature-controller-1-homebrew. En mi caso ninguno de mis enchufes tiene GFCI (interruptor de seguridad en caso de derivaciones), pero el resto es lo mismo. Uno de los enchufes dobles tiene corriente siempre, mientras el otro está controlado por el termostato, uno para calor y otro para frío:

Esquema eléctrico de las conexiones del termostato.

Hice dos agujeros en la caja, uno para meter el cable de corriente y otro para sacar la sonda térmica, y listo. Una vez enchufado, todo funcionó a la primera. Aquí podéis ver un vídeo sobre cómo funciona. En el vídeo el termostato está programado para 25ºC. Podéis ver la temperatura bajando lentamente desde 26ºC y como, cuando llega a 25ºC, la señal de que el circuito de frío (cool) está activo se apaga. Una vez la temperatura llega a 24.5º (la diferencia es también programable) se enciende la señal de que el circuito de calor (heat) está activo y se pueden ver encendidas las luces del enchufe de pruebas que tenía conectado. Poco después la temperatura empieza a subir (agarré la sonda térmica con la mano) y el proceso se repite de forma inversa cuando la temperatura sube de 25ºC de nuevo:

Y eso es todo. En cuanto tenga todo el resto montado espero poner el termostato en funcionamiento controlando la fermentación de mis cervezas.

¡Salud!