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MDC #21: 500 subscriptores, Kölsch con melón y chismes

El canal de YouTube ya tiene 500 subscriptores, un número que me parece increíble. Además pruebo la Kölsch con melón que hice en el capítulo anterior de Miércoles de Cerveza (https://youtu.be/N4wTjPF0Jp0) y enseño algunos cambios que he hecho en la cervecería últimamente así como unos cuantos chismes nuevos que he comprado. Y por último, los planes para el fin de semana, que esta vez y sin que sirva de precedente es largo y empieza el viernes para celebrar el 4 de julio.

¡Salud!

Nos pasamos a eléctrico

Año nuevo, juguete nuevo. Y además, uno que llevaba esperando como agua de mayo desde hace tres o cuatro meses que lo pedí. Y eso ya es esperar. Hace ya casi un año, cuando decidí montar mi cervecería en el garaje para salir de la cocina y ser capaz de hacer lotes más grandes había una cosa que tenía, y sigo teniendo, bastante clara: no voy a hacer cerveza al aire libre. La lluvia, a pesar de que aquí llueve 300 días al año, no era mi preocupación principal. El viento sí. Total, que monté los trastos en el garaje.

Después de mucho leer tanto en contra como a favor, decidí que por mucho que los quemadores de propano no fueran para uso interior, con suficiente ventilación y circulación de aire y asegurándome de que la llama era limpia para evitar, o reducir al máximo, la generación de monóxido de carbono la cosa iba a funcionar sin problemas y no iba a morir envenado. También que la posibilidad de una explosión era remota por el mismo motivo ya que nunca habría, incluso en caso de tener un escape de propano, suficiente concentración como para causarla. Y la verdad, sigo pensando lo mismo. Pero por el motivo que sea, cada vez que me pongo a hacer cerveza me viene a la cabeza el rollo del riesgo, escapes de gas, concentración de monóxido de carbono, etc., etc. Así que empecé a buscar alternativas al propano. Después de un poco de investigación las opciones eran dos:

  • meter gas natural en el garaje, que al ser más ligero que el aire reduce drásticamente la posibilidad de explosiones en caso de fugas de gas, pero no la de envenenamiento por monóxido de carbono.
  • eliminar totalmente el gas y pasar a un sistema eléctrico.

La parte del gas en el garaje dejó de ser posible cuando vino el instalador a darme un precio y me dijo que para la capacidad de los quemadores Blichmann y poder mantener lo necesario para el calentador de agua, la calefacción y la cocina necesitaba agrandar la acometida al contador. Por si eso no era suficiente, que lo era, tampoco estaba el tío muy dispuesto a a instalar una línea de gas para conectar equipo de exteriores en un interior. Así que sólo quedaba la electricidad como opción, y empecé a informarme sobre el tema.

Como no tengo más que una muy básica idea de electricidad, empecé preguntando a gente conocida que usaba sistemas eléctricos y casi todos me recomendaron The Electric Brewery como el sitio por el que empezar a informarme. Me leí básicamente el sitio entero, así como partes de otros cuantos más dedicados a la automatización tanto con Arduino como con BCS. El sitio web de The Electric Brewery tiene un montón de información, incluyendo cómo montar tú mismo su sistema paso a paso, pero al final mi semi-incapacidad para los trabajos manuales, la falta de experiencia con electricidad, la falta de tiempo y la necesidad de comprar muchas de las herramientas necesarias, entro otras cosas, me hicieron pensar que lo mejor iba a ser comprar un sistema ya montado si quería ser capaz de usarlo antes del 2018. Y como no casi nunca hago dos lotes seguidos ni al mismo tiempo, terminé decidiéndome por el que venden ya montado de 30A, capaz de hacer un lote de hasta 80 litros. Y después de mucha espera… lo recibí ayer.

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Llegó muy bien protegido para el transporte.

Llegó muy bien empaquetado, sin ningún problema, y tengo que decir que estoy muy contento con la calidad de fabricación del cacharro. Los componentes son todos de calidad industrial y el cableado es muy, muy limpio y organizado dentro de la caja.

El cableado es muy limpio

Esta mañana he llevado las perolas a hacer los agujeros en los que instalar las resistencias eléctricas y espero tenerlas de vuelta antes del sábado para poder hacer una prueba con agua este mismo fin de semana. Por ahora he hecho unas pruebas mínimas y parece que todo funciona.

Y todo parece funcionar bien

¡Salud!

Cámara de fermentación

Desde antes de montar el termostato para la fermentación he estado buscando un buen chollo para comprar un arcón congelador de segunda mano. Por aquí el mercado de electrodomésticos de segunda mano da para mucho, y Craigslist es la página ideal donde encontrar chollos. Aunque encontré uno hace tiempo, que uso para guardar la cerveza y mantenerla fría, me estaba costando trabajo encontrar otra buena oferta para usar como cámara de fermentación. Pero con paciencia todo llega, y hoy por fin he encontrado lo que estaba buscando. Un arcón congelador de 425 litros de capacidad (si he hecho bien las conversiones de 15 pies cúbicos a litros) con 15 años de tralla a sus espaldas, pero que parece que está como nuevo y me durará al menos otros tres o cuatro años sin demasiados problemas.

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Interior del arcón. ¡Está como nuevo!


Pero… ¿porqué un arcón y no un frigorífico vertical? Un motivo es el precio. Este trasto lo he comprado por $75 y un frigorífico de tamaño y condiciones similares suele ser bastante más caro. Además el arcón és mucho más eficiente energéticamente hablando, sobre todo para mantener temperaturas más bajas que las exteriores. Al abrirlo el aire frío se queda dentro mientras que en un frigorífico básicamente se cae al suelo y hay que volver a enfriarlo. Pero el motivo fundamental es por aprovechamiento de espacio. Voy a utilizar fermentadores tipo barril de aluminio de cinco galones (19 litros) y como se puede ver aquí, debería ser capaz de meter ocho de ellos al mismo tiempo (son los que marca como 5P). En un frigorífico podría ser capaz de meter cuatro en el suelo, pero añadir otros cuatro en una balda a media altura sería prácticamente imposible debido a su peso una vez llenos de cerveza: unos 100 kg incluyendo los barriles.

Por fuera no está tan bien como por dentro, pero mejor de lo que cabría esperar por el precio.


Sin embargo, si en algún momento decido cambiar los fermentadores y pasar a uno cónico de mayor capacidad, como el Blichmann Conical, el frigorífico pasaría a ser la mejor opción ya que por altura no cabría en el congelador. Pero los barriles y el congelador aún van a dar mucho juego. Con ellos y el termostato debería ser capaz de controlar la temperatura de fermentación que necesite con facilidad y repetirla tantas veces como sea necesario. ¡Una cosa menos en la lista!

¡Salud!

Chapas magnéticas

Hace tiempo que colecciono chapas, vasos, garrafas (growlers) y botellas de cerveza. La verdad es que no sé muy bien para qué, pero ahí ando guardándolas por donde puedo en la casa. El uso de los vasos y copas diferentes es más o menos entendible, aunque no sé para qué puedo querer 40 iguales de típica pinta americana por mucho logo de cervecería que tengan. Las garrafas pueden tener algo de utilidad, aunque no creo que nunca necesite 30 al mismo tiempo, por mucha cerveza que quiera dar a algún amigo o llevar a una fiesta. Las botellas, aún menos que las garrafas, aunque las pienso usar para decorar mi garaje cuando termine de instalar en él la cervecería. Y las chapas… bueno, las chapas al menos ocupan poco espacio aunque no sirvan para nada. O al menos que no servían para nada es lo que pensaba hasta que vi un vídeo en YouTube, que ahora no puedo encontrar, en el que un tipo hacía críticas de cervezas y ponía las chapas magnéticas en la nevera que tenía detrás.

Después de ver eso ya tenía claro qué hacer con las chapas. Ahora sólo quedaba saber cómo hacerlo. Busqué vídeos en YouTube explicando cómo hacerlo, y aunque no era muy complicado me pareció que el que encontré tenía cosas un tanto extrañas, como por ejemplo quitar la capa de plástico del interior de las chapas usando calor para derretirlo. El resto del proceso que se enseña el vídeo me pareció bien. Además ya tenía la pistola de pegamento que utiliza y sabía que es capaz de pegar casi cualquier cosa, incluyendo plástico y metal. Así que aunque lo del calor no me convenció nada, me decidí a seguir el resto del proceso. Es bastante sencillo, y creo que puede funcionar con superglue normal y corriente. Lo primero, ¿qué necesitas?

  • Tuercas de un grosor similar al de las chapas de cerveza. Las que tengo yo, con medida americana son 1/4″-20. Ni idea de qué medida internacional es eso.
  • Un bote de superglue u otro pegamento que valga para pegar plástico y metal.
  • Imanes adhesivos. Los del link son de Amazon EE.UU., y no soy capaz de encontrar nada parecido en España. Estos tienen menos de un milímetro de grosor y son capaces de sujetar la chapa sin problema.
  • Tus chapas de cerveza
Una de las chapas después de terminar con ella.

Una de las chapas después de terminar el proceso.

¿Qué hay que hacer? Lo primero, si tienes el pegamento correcto, no necesitas quitar el plástico de las chapas. Esto te ahorrará bastante tiempo por chapa. Simplemente aplica el pegamento al interior de la chapa y pega la tuerca encima. Déjalo secar un poco, pega el imán en la tuerca, y listo. Ya tienes tus chapas magnéticas para decorar la nevera.

Chapas en la nevera

Chapas en la nevera. ¿Cuántas hay españolas? 🙂

Por supuesto, si has abierto las botellas con un abrebotellas normal las chapas no valen absolutamente para nada, mucho menos para usarlas como imanes. En el vídeo de arriba utiliza un método para abrirlas usando una moneda que yo nunca he probado. Yo lo que hago es abrirlas utilizando el mango de un tenedor o una cuchara como se muestra en el vídeo de abajo.

 

 
¡Salud!

Termostato para la fermentación

Una cosa que es fundamental para hacer cerveza de manera consistente es ser capaz de controlar lo más posible las variables de una vez a otra. ¿Porqué?

Cada cambio que ocurre durante la producción de una cerveza afecta al producto final. Ya sea la temperatura de macerado, la cantidad de grano, el tiempo de cocción, el tipo de lúpulo o la viabilidad de la levadura, cuanto más seamos capaces de controlar que nada cambie de una vez a otra que hagamos una receta, más cerca estaremos de realizar una cerveza de manera consistente. Igualmente, si lo que nos interesa es saber cómo un cambio afecta el resultado, debemos mantener el resto de los factores tan inalterados como sea posible.

El primer requisito para ser capaces de repetir dos veces el mismo proceso es saber qué hicimos la primera vez que realizamos el proceso. Y la mejor forma de recordar es tomar notas del proceso. Cuantas más, mejor, incluso de cosas que en el momento nos parezcan irrelevantes. Siempre habrá tiempo de ignorar algo que esté escrito, pero quizá no sea posible recordar algo que no hayamos incluido. Y el segundo requisito es tener un equipo que nos permita repetir lo que hicimos la primera vez con la máxima precisión.

Pero además de consistencia, queremos calidad. Y una cosa fundamental para hacer cerveza de buena calidad es ser capaces de controlar la fermentación. La fermentación es el proceso durante el que, de forma simplificada, la levadura convierte los azúcares que se encuentran en el mosto en CO2, alcohol y deshechos. La temperatura de fermentación afectará radicalmente la velocidad a la que la levadura trabaja así como el tipo de deshechos que una levadura deje en nuestra cerveza, y así como hay deshechos que dan un carácter positivo a la cerveza, por ejemplo el típico sabor a plátano de una clásica Hefeweizen, hay otros que no son tan buenos, como por ejemplo los esteres alcohólicos de una fermentación a una temperatura excesivamente alta, o la baja conversión de azúcares en alcohol (atenuación) causada por una temperatura demasiado baja que hace que la levadura se “duerma”.

Y aquí es donde viene a cuento un aparatejo muy interesante, el termostato para la fermentación. Es un termostato que basado en la temperatura la que le programemos es capaz de controlar dos fuentes de energía, una que genera calor y otra frío. En mi caso va a controlar un arcón congelador que aún no tengo, pero que pienso comprar por unos $75-$100 de segunda mano en Craigslist, y una manta térmica para terrario. El aparato está basado en el termostato de acuario STC 1000 que se puede comprar por unos 17.90€ en España en Ebay o por $19.95 en Amazon en EE.UU., que fue donde yo lo compré.

El termostato para acuario STC-1000

El STC-1000 viene preparado con una sonda térmica que le permite leer la temperatura que queramos controlar, pero nada más. Para poder hacer algo con él necesitaremos conectarlo a la corriente eléctrica así como a dos enchufes. En uno de ellos conectaremos nuestra fuente de frío y en el otro la fuente de calor. Para hacer esto yo me hice con una caja universal similar a la del link (exactamente esta de Radio Shak), una caja para enchufe doble y otra individualdos enchufes de pared dobles para poner en las cajas, y uno más para conectar todo a la red. Las fotos son de los enchufes americanos que yo he comprado aquí.

El primer paso es hacer los agujeros necesarios en la tapa de la caja:

Tapa de la caja con el primer agujero hecho.

Tapa de la caja con el primer agujero hecho.

Una vez hechos los dos agujeros coloqué en ellos las cajas para los enchufes:

Marcos para colocar los enchufes colocados en los agujeros de la tapa

Marcos para colocar los enchufes colocados en los agujeros de la tapa

Después coloqué los dos enchufes de pared y el termostato, e hice las conexiones necesarias:

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Los dos enchufes de pared y el termostato colocados y conectados.

El esquema del circuito con el que conecté los enchufes de pared y el termostato lo saqué del blog http://exbeeriments.wordpress.com/2012/12/19/temperature-controller-1-homebrew. En mi caso ninguno de mis enchufes tiene GFCI (interruptor de seguridad en caso de derivaciones), pero el resto es lo mismo. Uno de los enchufes dobles tiene corriente siempre, mientras el otro está controlado por el termostato, uno para calor y otro para frío:

Esquema eléctrico de las conexiones del termostato.

Hice dos agujeros en la caja, uno para meter el cable de corriente y otro para sacar la sonda térmica, y listo. Una vez enchufado, todo funcionó a la primera. Aquí podéis ver un vídeo sobre cómo funciona. En el vídeo el termostato está programado para 25ºC. Podéis ver la temperatura bajando lentamente desde 26ºC y como, cuando llega a 25ºC, la señal de que el circuito de frío (cool) está activo se apaga. Una vez la temperatura llega a 24.5º (la diferencia es también programable) se enciende la señal de que el circuito de calor (heat) está activo y se pueden ver encendidas las luces del enchufe de pruebas que tenía conectado. Poco después la temperatura empieza a subir (agarré la sonda térmica con la mano) y el proceso se repite de forma inversa cuando la temperatura sube de 25ºC de nuevo:

Y eso es todo. En cuanto tenga todo el resto montado espero poner el termostato en funcionamiento controlando la fermentación de mis cervezas.

¡Salud!