Etiquetado: levadura

Stalin’s Dog 2016 – plan, producción y problemas

Decidí hace tiempo que quería hacer una súper imperial stout, similar a Dark Lord en números pero sin tanto bombo y platillo porque obviamente yo no soy 3 Floyds. Después, en enero, leí el artículo sobre un clon de la cerveza en BYO, del que hablan aquí, me empezó a picar más el gusanillo y decidí que de este año no podía pasar. Una vez al año hago mi Imperial Stout, Stalin’s Dog, así que cuando llegó la hora de planearla decidí que era una buena excusa para hacer esa cerveza gigante… En mi cabeza los números del bicho serían algo así: Sigue leyendo

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Tiempo de Calabaza

Llega el otoño y además de ser el principio de la temporada cervecera es también el tiempo de calabaza. La historia del estilo se remonta no sólo a épocas anteriores al renacimiento de la cerveza en EE.UU., sino incluso a la fundación del propio país cuando los colonos empezaron a utilizarla para añadir sabor y azúcar a sus cervezas. Como estilo base se puede utilizar prácticamente cualquiera, y aunque son más típicos los estilos de color medio-oscuro como ambers, browns e incluso porters y stouts también las hay basadas en pale ales e incluso pilsners.

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CCE: Oktoberfest o Märzen

Ayinger Oktoberfest-Märzen

Ayinger Oktoberfest-Märzen es una de las mejores interpretaciones del estilo

Oktoberfest o Märzen, que son el mismo tipo de cerveza y no se deben confundir con la interpretación moderna y más ligera que en las guías de estilo de BJCP 2015 aparece como Festbier, es la típica lager ámbar, basada en Vienna Lager, que se hacía tradicionalmente en Baviera, al sur de Alemania, al final de la temporada de producción durante el mes de marzo y se guardaba en cuevas y bodegas durante los meses de verano, sirviéndose después durante las fiestas tradicionales del otoño. Fue servida por primera vez durante el Oktoberfest de 1872 y hasta 1990, cuando se impuso su versión más pálida o Festbier, fue la cerveza estándar del festival.

Es una cerveza en la que la malta brilla por su complejidad y el lúpulo por su ausencia. Su color es anaranjado o ámbar, intenso, con una claridad brillante y espuma sólida y blanca.  El aroma es complejo a diferentes maltas sobre todo Vienna y Munich, ligeramente tostado, de fermentación limpia sin ésteres frutales, fenoles, diacetilo o DMS. No se aprecia el lúpulo en el aroma y tampoco es apropiado que se detecten aromas dulces a maltas caramelo, aunque estas se suelen usar en cantidades limitadas. El sabor empieza dulce, a malta, pero termina relativamente seco y fácil de beber, al igual que el aroma con multiples niveles de malta ligeramente tostada. Es moderadamente amarga y el sabor a lúpulo, tradicionalmente noble, es ligero o inexistente. Los sabores a maltas caramelo o tostadas no son apropiados al estilo, y al igual que en el aroma no debe haber ésteres, fenoles ni otros productos de una fermentación no impecable. El cuerpo es medio de textura cremosa y carbonatación media, sin un final dulzón gracias a una fermentación completa de los azúcares del mosto. Sigue leyendo

White Labs anuncia PurePitch™ para cerveceros caseros

El Dr. Chris White en el stand de White Labs en NHC 2014

El Dr. Chris White en el stand de White Labs en NHC 2014

White Labs acaba de anunciar que va a empezar a utilizar su nuevo sistema de envasado, PurePitch, para cerveceros caseros. El sistema fue anunciado hace unos meses para clientes comerciales, que han empezado ya a recibir envíos en los que se utiliza. Seguirán ofreciendo en él las mismas cepas disponibles hasta ahora y en los mismos tamaños.

PurePitch es un sistema en el que la levadura no es cultivada en un fermentador de acero inoxidable y después transportada entre diferentes contenedores hasta llegar al vial o sobre en el que le llega al cervecero. Por el contrario, la levadura se cultiva en unos contenedores flexibles y se envasa en el mismo material. Los envases son reciclables y dejan salir el exceso de CO2 acumulado dentro. Todo esto tiene, según el fabricante, varias ventajas, entre ellas que la levadura no está nunca expuesta al entorno, reduce el estrés de la levadura al no haber presión excesiva y esperan que prolongue la viabilidad de la levadura.

Además, es un sistema más respetuoso con el medio ambiente ya que reduce la utilización de agua, electricidad, productos de limpieza y plásticos durante la producción de la levadura. Y gracias a estos ahorros, podemos esperar un precio estable de los productos de White Labs durante los próximos años.

El invento, sin embargo, no ha venido caído del cielo. White Labs ha estado trabajando en este sistema durante los últimos cinco años, y a veces parece ser que sin tener muy claro qué iba a salir de todo esto. Pero al final ha funcionado. Yo estuve viendo los paquetes durante la convención nacional de cerveceros caseros de EE.UU. en Grand Rapids y, al menos, tendrán grandes ventajas en el área de transporte y almacenaje gracias a la reducción de peso y espacio en comparación con los viales tradicionales de la marca. Otra ventaja, en mi opinión, va a ser el no tener que estar media hora meneando el vial para asegurar que toda la levadura sale sin problemas a la hora de inocular; basta con cortar y estrujar un poco.

Además, como me dijeron en su stand durante la convención y confirman en la página de presentación del producto, White Labs mantendrá su programa de reciclaje White Labs Customer Club; así que aquí seguiré juntándolos a ver si algún día llego a los 5000 e invito a Chris White a venir a hacer cerveza conmigo a casa.

Aquí os dejo un vídeo sobre el nuevo producto, que se espera que se empiece a distribuir en otoño de 2014.

¡Salud!

Fermentación en serie

Por no haber hecho apenas cerveza últimamente tengo las reservas casi secas. Me quedan menos de 15 litros en un último barril de ESB y unos 75 de doble IPA en el fermentador a los que aún les faltan dos semanas para estar bebibles. Así que es hora de ponerse las pilas y aumentar la producción. He decidido experimentar con la reutilización de levadura, algo que nunca he hecho hasta ahora. Normalmente compro uno o dos viales de White Labs o sobres de Wyeast y hago un estárter. Esta vez voy a ver si hago unos cuantos lotes en serie utilizando la misma levadura de uno a otro. El mismo día que haces un lote embotellas o metes en barril el anterior, utilizando la levadura del recién terminado para fermentar el nuevo.  Se ahorra algo de pasta, que nunca viene mal, y supuestamente se mejora la calidad de la cerveza producida ya que se utiliza una cantidad más adecuada de levadura ya activa y lista para el trabajo; y supuestamente la levadura va a ir cambiando poco a poco de cerveza en cerveza dándonos los mejores resultados a partir de la tercera o cuarta vez que la reutilicemos.

Por supuesto, la cosa también tiene riesgos o desventajas, así como limitaciones:

  • es más fácil utilizar demasiada levadura. Muchos de los ésteres y fenoles producidos por la levadura se generan durante la fase de reproducción de esta. Por tanto, queremos que haya una cierta reproducción en nuestra fermentación, pero no demasiada, para tener la cantidad de aroma y sabor adecuados para el estilo. Demasiado poco es tan malo como demasiado. Afortunadamente, es más problemático utilizar poca levadura que demasiada, sobre todo a nivel casero.
  • la limpieza se convierte en algo incluso más importante que normalmente. Por mucho que nos esforcemos siempre va a haber una cierta cantidad de levaduras salvajes y bacteria en nuestras cervezas, y estos visitantes indeseados van a reproducirse y crecer de lote en lote. Así que si queremos llegar a reutilizar nuestra levadura más de dos o tres veces sin problemas es imprescindible mantener las infecciones al mínimo utilizando unos protocolos de limpieza muy estrictos. Cualquier evidencia mínima de contaminación en un lote nos obligará a empezar de nuevo.
  • el orden de las cervezas altera el producto. La recomendación es ir de cervezas con menos alcohol y lúpulo a cervezas más fuertes, así como de más claras a más oscuras en color. El alcohol es tóxico para la levadura, así que podemos esperar que la levadura resultante de fermentar un barley wine con un 11% de alcohol no va a estar en su mejor momento para seguir trabajando, y su viabilidad y vitalidad pueden estar bajo mínimos. Lo mismo ocurre con el lúpulo, ya que sus ácidos cubren las paredes de las células y hacen que les sea mucho más difícil reproducirse.
  • la levadura muta con cada generación, así que llegará un momento en el que sus características sean distintas de las de la cepa original, ya sea para mejor o para peor. Cómo de rápido se producen las mutaciones dependerá de muchos factores. Por ejemplo, no queremos utilizar la leva que flocule demasiado rápidamente para evitar cervezas demasiado poco atenuadas en los siguientes lotes. Tampoco nos vale la que llega a secundario para evitar exactamente lo contrario: levadura de la que no nos podemos librar ni a tiros y mantiene nuestra cerveza siempre turbia.

En un par de semanas empezaré con el tema. El plan es hacer dos series, una con leva americana WLP001 California Ale o WY1956 American Ale, y la otra con leva inglesa WLP002 English Ale o WY1968 London ESB, aunque también es posible que para esta utilice WLP007 Dry English o WY1469 West Yorkshire. Si la cosa sale bien, haré lo mismo con una serie de cervezas belgas y después si me veo con ánimos y aún tengo espacio en algún sitio con lagers, aunque antes tengo que haber hecho mi primera lager sin demasiadas complicaciones.

Por ahora tengo ocho cervezas en cada serie pero no voy a hacerlas todas. Dieciséis lotes de 40 litros significan 640 litros de cerveza para los que no tengo espacio de almacenaje si no encuentro una manera de repartirlos entre amigos y conocidos muy rápidamente. Los estilos y las levas están basados en las recetas de Brewing Classic Styles, de Jamil Zainasheff, pero las recetas no sé aún si utilizaré las suyas o me las haré por mi cuenta, añadiendo artículos sobre ellas a la serie de Cervezas Con Estilo. En cualquier caso, aquí van los estilos que por ahora tengo en mente:

Leva americana Leva inglesa
Scottish Light 60/- Standard-Ordinary Bitter
American Pale Ale ESB
American Amber (Red) Ale Northern English Brown
American Brown Ale Brown Porter
Robust Porter English IPA
American IPA Oatmeal Stout
American Stout Old Ale
American Barley Wine English Barley Wine

Iremos informando de cómo va la cosa.

¡Salud!

Empieza el dry hopping

Han pasado tres días y medio desde la inoculación de la levadura. Hace 48 horas, es decir 36 después de inocularhopping. No pueden quedar muchos azúcares por fermentar, pero incluso después de sacar la levadura por el fondo del cónico queda suficiente para terminar el trabajo. Al mismo tiempo, estos restos de levadura ayudarán a eliminar cualquier oxígeno que estemos introduciendo con el lúpulo. Por cierto, es la levadura más amarga que he probado nunca. La cerveza es amarga y sin ningún sabor raro, lo que hace pensar que estamos libres de contaminaciones por el momento.

He añadido 28 gramos de Amarillo, Centennial, Columbus y Simcoe a cada fermentador. La receta original era de 22.5 gramos de cada lúpulo en total por fermentador, pero hemos hecho más de una vez 120 gramos por cinco galones y medio en una pale ale sin problemas, así que esta cerveza se merece al menos lo mismo, y hemos decidido el cambio de última hora. Un par de gramos extra no pueden hacer ningún mal, sobre todo siendo de lúpulo. Los hes añadido directamente del congelador a un contenedor limpio y seco y de ahí al fermentador. ¿Riesgo de contaminación? Muy poco ya que los lúpulos vienen de unos -18ºC y a esa temperatura cualquier cosa que lleven pegada va a estar muy poco activa, y mucho menos al caer en un líquido con un pH por debajo de 5 y casi 8% de alcohol. Además, esta no es una cerveza que vayamos a guardar mucho tiempo. Y si lo que sea sobrevive, se merece beberse la birra 🙂

Empieza la cuenta atrás. Dentro de siete días el segundo dry hopping y cinco días más tarde vaciaremos el lúpulo con el resto de la leva y enfriaremos a 0ºC. Gelatina, otros dos días y pasaremos a barril para carbonatar. Y lista para servir el 13 de abril, con tiempo de sobra para entrar en la competición el 19.

¡Salud!

Edito: La receta original era para 27.5 gramos de cada lúpulo, no 22.5, así que sólo hemos añadido un gramo de más. Las matemáticas a veces no son lo mío, y otras veces tampoco 🙂