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Conectores rápidos

No es raro encontrar en foros preguntas sobre qué tipo de conectores rápidos usar con nuestros equipos de hacer cerveza en casa. Hoy mismo he recibido esta misma pregunta por mensaje privado también, así que he decidido escribir un pequeño artículo para contar las ventajas e inconvenientes de los diferentes sistemas así como los motivos por los que yo en su día me decidí por Camlock. Sigue leyendo

White Labs anuncia PurePitch™ para cerveceros caseros

El Dr. Chris White en el stand de White Labs en NHC 2014

El Dr. Chris White en el stand de White Labs en NHC 2014

White Labs acaba de anunciar que va a empezar a utilizar su nuevo sistema de envasado, PurePitch, para cerveceros caseros. El sistema fue anunciado hace unos meses para clientes comerciales, que han empezado ya a recibir envíos en los que se utiliza. Seguirán ofreciendo en él las mismas cepas disponibles hasta ahora y en los mismos tamaños.

PurePitch es un sistema en el que la levadura no es cultivada en un fermentador de acero inoxidable y después transportada entre diferentes contenedores hasta llegar al vial o sobre en el que le llega al cervecero. Por el contrario, la levadura se cultiva en unos contenedores flexibles y se envasa en el mismo material. Los envases son reciclables y dejan salir el exceso de CO2 acumulado dentro. Todo esto tiene, según el fabricante, varias ventajas, entre ellas que la levadura no está nunca expuesta al entorno, reduce el estrés de la levadura al no haber presión excesiva y esperan que prolongue la viabilidad de la levadura.

Además, es un sistema más respetuoso con el medio ambiente ya que reduce la utilización de agua, electricidad, productos de limpieza y plásticos durante la producción de la levadura. Y gracias a estos ahorros, podemos esperar un precio estable de los productos de White Labs durante los próximos años.

El invento, sin embargo, no ha venido caído del cielo. White Labs ha estado trabajando en este sistema durante los últimos cinco años, y a veces parece ser que sin tener muy claro qué iba a salir de todo esto. Pero al final ha funcionado. Yo estuve viendo los paquetes durante la convención nacional de cerveceros caseros de EE.UU. en Grand Rapids y, al menos, tendrán grandes ventajas en el área de transporte y almacenaje gracias a la reducción de peso y espacio en comparación con los viales tradicionales de la marca. Otra ventaja, en mi opinión, va a ser el no tener que estar media hora meneando el vial para asegurar que toda la levadura sale sin problemas a la hora de inocular; basta con cortar y estrujar un poco.

Además, como me dijeron en su stand durante la convención y confirman en la página de presentación del producto, White Labs mantendrá su programa de reciclaje White Labs Customer Club; así que aquí seguiré juntándolos a ver si algún día llego a los 5000 e invito a Chris White a venir a hacer cerveza conmigo a casa.

Aquí os dejo un vídeo sobre el nuevo producto, que se espera que se empiece a distribuir en otoño de 2014.

¡Salud!

Atentos al refractómetro

Atentos al refractómetro

Pues eso, que si compráis un refractómetro con escala doble os aseguréis que las dos escalas marcan lo mismo, y no creáis que eso va a ser así siempre. En el primero que compré yo en Amazon, y como se puede ver en la foto que ellos mismos publican, las escalas no coinciden. En 5 Brix no hay diferencia, ya que marca 1,020 y ese es el valor real. En 10 brix se empieza a notar, con la escala marcando 1,038 pero el valor real es 1,040. Bueno, dos puntos, un 5%… tampoco es mucho. Pero la cosa sigue creciendo: en 15 Brix pasamos de los 1,058 que marca el cacharro a 1,061; 20 Brix no son 1,077 sino 1,083, y así sucesivamente hasta llegar a 35 Brix que según pone son aproximadamente 1,122 cuando en realidad deberían ser 1,154. Una diferencia de 32 puntos o lo que es lo mismo ¡¡¡un 21%!!!

Así que ya sabéis, no compréis ese refractómetro, pero si ya tenéis uno cuyas escalas están así de mal, aseguraos de confirmar cuál de las dos es la que mide correctamente y dejar de usar la otra. O si las dos miden mal… tiradlo a la basura porque no sirve para nada.

Uno que os recomiendo, y es adeás más barato que el otro, es este. Yo lo compré en una oferta por algo así como $10 para tenerlo en caso de romper el otro y hoy he comprobado que tiene la escala correcta entre Brix y densidad.

¡Salud!

Hazlo tú mismo: hop spider

Como parte de mi proceso me gusta recircular el mosto al final del hervido a través del enfriador de placas para así desinfectar este último con el calor del mosto casi hirviendo al pasar por él durante quince minutos. También lo sigo haciendo mientras enfrío a través del enfriador de placas para hacer un “whirlpool” y así enfriar en la olla para dejar atrás la mayor cantidad posible de turbio frío. Para hacer esto hace falta un filtro que no se atasque con el lúpulo y la proteína coagulada, porque si no utilizamos filtro el que se atascará seguro será el enfriador de placas. Por desgracia de los filtros que he utilizado hasta ahora todos funcionan relativamente bien para una única pasada pero ninguno me ha dado el resultado deseado al recircular.

El que estoy usando ahora, de The Electric Brewery, es caro pero está bastante bien. Filtra mejor que los que he probado anteriormente, pero en cervezas con mucho lúpulo pierde succión rápidamente y el whirlpool se queda en nada. Y lo peor, cuando no está sumergido al 100% pierde succión incluso en cervezas con poco lúpulo con lo que pasar los últimos 6-8 litros al fermentador es una tortura. Filtra bien, pero para recircular no vale.

Antes que este utilizaba el Blichmann Hop Blocker. También funciona bien con una sola pasada, pero al recircular empieza a dar problemas debido al lúpulo y la proteína coagulada formando una pared impenetrable alrededor del filtro. Quizá sea debido también a que no está pensado para usarse sacando el mosto con una bomba, sino por peso. Al principio del recirculado no llega a filtrar el 100% del lúpulo y alguna que otra vez también he terminado con el enfriador bloqueado. Quizá funcione bien con cervezas con muy poco lúpulo, pero creo que ni por esas.

Después de haber probado estos dos empecé a considerar el filtro en línea de Brewer’s Hardware. Esta vez les llamé antes de comprarlo y me confirmaron lo que me temía: es capaz de filtrar mucho lúpulo pero si recirculas la combinación de lúpulo y proteína coagulada lo atascan seguro. Los comentarios de muchos de sus clientes parecía estar de acuerdo con esto. Este al menos no lo probaré para llevarme otro chasco. Pero sigo con el problema…

Así que la siguiente es probar el clásico Hop Spider, es decir una bolsa colgando de la parte superior de la olla en la que se echa el lúpulo. Es suficientemente grande para permitir que el lúpulo se mueva libremente pero evita que se meta por las tuberías y atasque otros filtros o el enfriador. El mayor problema que le veo en mi caso es que con un sistema eléctrico, el más mínimo toque de la bolsa en la resistencia de la olla causará que esta se rompa y el lúpulo salga a flotar libremente por el mosto. En cualquier caso, voy a construirme uno para probarlo y si funciona bien quizá me decida por comprar uno hecho de acero inoxidable como el que venden en Stainless Brewing.

Para hacerlo tú mismo tan sólo necesitas:

  • un acoplamiento de PVC de 4 a 3 pulgadas
  • una bolsa filtro suficientemente tupida para que los pequeños trozos de hops en pellet no se salgan
  • tres tornillos largos así como seis tuercas y seis tuercas y seis arandelas
  • una abrazadera de 3 pulgadas
  • taladro, broca, llaves para las tuercas y destornillador
  • gafas de seguridad para evitar accidentes absurdos

Y ahora, ¿Cómo hacer el hop spider tú mismo? Es bastante sencillo:

  1. Haz tres agujeros equidistantes centrados en la parte de 4″ del acoplamiento de PVC.
  2. Mete un tornillo por cada uno de los agujeros con una tuerca y una arandela por cada lado del PVC y aprieta las tuercas para fijar los tornillos.
  3. Asegúrate que los tornillos son suficientemente largos para que lleguen desde el acoplamiento de PVC colocado en el centro de la olla hasta las paredes de esta y que dejas la misma distancia en el exterior del acoplador en todos ellos.
  4. Mete la bolsa filtro alrededor de la parte de 3″ del acoplamiento de PVC y pon la abrazadera alrededor para fijarla a este de manera segura.
  5. Aprieta la abrazadera y estás listo.

Bastante sencillo, pero como una imagen vale más que mil palabras puedes ver las fotos de todo en este artículo de la revista Brew Your Own, y el proceso completo en el vídeo de abajo:

¡Salud!

CCE: Imperial IPA – La elaboración

Ayer domingo me dediqué a elaborar el lote del clon de Pliny the Elder del que hablaba la semana pasada, y me pasó casi de todo. Uno de esos días en los que casi mejor no haberse levantado. Esperemos que al final la cerveza merezca la pena, y si no, habrá que probar de nuevo más adelante porque la receta probablemente no tenga nada que ver con que esté mala, y sí con que esté buena.

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Estárteres para clon de Pliny

El jueves por la tarde hice dos estárteres de 2 litros con 200 gramos de extracto de malta seco cada uno y les puse a dar vueltas en la placa de agitación. El plan era haber hecho la elaboración el sábado, pero por diferentes motivos no fue posible, así que el sábado por la mañana metí los dos en la nevara para evitar que la leva siguiera activa, en alcohol y sin alimento. El domingo por la mañana cuando empecé la producción los saqué y decanté la cerveza que no tenía ningún problema de mal sabor o aroma en ninguno de los dos.

Durante la producción casi nada fue bien una vez que tenía el agua caliente. Empecé por un atasco en el macerado que hizo que el recirculado fuese imposible. Una vez vacío el líquido debajo del doble fondo se perdía el sifón y no había más que hacer. No estoy seguro si fue por haber molido más fino que de costumbre, no intencionadamente si fue así, o por la cantidad de grano: 21.6 kilos en 31 litros de agua, pero la cosa empezó mal. Removí una vez para desbloquear la cosa, pero no sirvió, así que pasé a añadir cascarilla de arroz hasta que después de una buena cantidad y dos removidos más, superamos la tragedia. Pista: ten siempre a mano una buena bolsa de cascarilla de arroz. Es barata, no añade nada a tu mosto en temas de sabor o densidad, y te salva en casos como este.

El segundo problema fue poco grave, y repetible si el resultado de esta cerveza fuese el ideal. Hasta hace poco utilizaba el sistema de medición americano en libras y galones para esto de hacer cerveza, pero hace unas semanas decidí cambiar todo a métrico, desde Beer Smith, al controlador del sistema de producción. Primero porque creo que el sistema este que usamos aquí es absurdo, complicado y medieval; segundo porque tiene mucha menos precisión que el sistema métrico decimal; y tercero porque estaba harto de convertir todo a métrico para ponerlo en el blog y me daba siempre unos números que no parecían normales, como 453.3 gr de malta tal o 28.35 gramos de lúpulo cual. Los únicos que se han salvado son los galones, porque me guste o no, mis ollas son de 20 galones, mis fermentadores de siete y los cornis de cinco, así que todo se me hace mucho más más sencillo en galones. Bueno, la cosa es que la desnaturalización de las encimas del macerado se hace a 170ºF, y yo me líe y pensé que era a 70ºC, en lugar de 76ºC. Así que hice el mash out y el lavado a 72ºC en lugar de 77-78ºC. Pista: si no estas seguro de algo, mira las notas y asegúrate que lo vas a hacer bien.

Y la tercera, y peor, fue que se me atascó el enfriador de placas. Yo enfrío y recirculo a la perola de nuevo, con lo cual tenía todo el mosto a aproximadamente 80ºC cuando pasó esto. Las opciones eran pocas y no muy prometedoras:

Utilizar el enfriador por inmersión. Descartada rápidamente porque no quería volver a hervir y no pensaba meter nada nuevo en la perola a estas alturas.

Fermentador en nevera

Fermentador en la nevera con la leva recién inoculada

Dejar la olla tapada y dejarlo enfriar poco a poco. Lo pensé por un rato, pero quería terminar como fuese de una vez y tener que traspasar a los fermentadores esta mañana y después limpiar la olla era demasiado. ¡Descartada!

Hacer una especie de “no chill” a la australiana, pero mucho más arriesgado por la temperatura a la que estaba ya el mosto: pasar a los fermentadores y dejar enfriar durante la noche hasta 16ºC dentro de una nevera con un controlador STC-1000 y un mini calentador personal de 200W. Era arriesgado, pero menos que el primero. Y si salía mal al menos sólo tenía que echar la leva el lunes por la mañana y podía terminar la limpieza en ese mismo momento. Así que eso hice.

Esta mañana he oxigenado el mosto e inoculado la levadura, que a esas alturas llevaba casi 24 horas fuera de la nevera de nuevo, pero no quería volver a enfriarla, y me he ido a trabajar. Ahora, once horas después, los dos fermentadores están borboteando alegremente, así que parece que al menos la parte de la fermentación no ha ido mal.

Lo más increíble de todo es que todos los cálculos coinciden con la realidad. Terminé el hervido con 52 litros (catorce galones) con una densidad de 1,062 y pH alrededor de 4.8. En los fermentadores entraron 22 litros en cada uno, 8 litros de pérdidas por el lúpulo después del hervido, a los que espero añadir 650 gramos de azúcar en dos o tres días, según como vaya la fermentación. Seguiremos informando.

¡Salud!

 

Toxicidad (parte II)

Seguimos con nuestra segunda entrega sobre la posible toxicidad de los materiales, ingredientes y otros utensilios utilizados en la producción de cerveza casera. Estas entregas son un resumen traducido de una serie de podcasts producidos por James Spencer para Basic Brewing Radio y si tu nivel de inglés te lo permite te recomiendo escucharlos.

De nuevo tengo que dar las gracias a James por permitirme utilizar su contenido. Tanto él como Paul me han pedido que les pase cualquier pregunta que alguien pueda tener y que intentarán solucionarla, así que si hay algo relacionado con toxicidad y cerveza casera que te preocupe, no dudes en preguntar y publicaré la respuesta tan pronto como la tenga.

Después de nuestra primera entrega, continuamos donde lo dejamos:

Star San

Star San, de Five Star Chemicals, es un desinfectante de utilización muy común en el mundo cervecero. Yo mismo lo utilizo en todos mis lotes desde que empecé en esto de la cerveza casera. Star San está aprobado para el uso en desinfección de materiales utilizados en la industria alimentaria por la Environmental Protection Agency (EPA) de los Estados Unidos cuando es utilizado en las concentraciones adecuadas. Paul hizo un cálculo de cuánto Star San podría quedar en nuestra cerveza utilizando cinco galones del producto en un lote de cinco galones, 19 litros, de cerveza.  Para conseguir cinco galones de disolución vamos a utilizar 40 gramos de Star San concentrado. Vamos a suponer que un 1% de los cinco galones se quedan en nuestro fermentador después de vaciarlo, es decir 0,4 g de Star San en 19 litros de cerveza. Si bebemos dos pintas, 700 ml, de esta cerveza todos los días durante el resto de nuestra vida estaremos ingiriendo 15 mg de Star San al día. Un estudio realizado en animales (lo cual es una putada para los pobres bichos, en mi opinión, pero eso es otra historia) muestra que no hay ningún efecto negativo por la ingestión de 85 mg de Star San por kg de peso corporal por día. Esto en un adulto de 70kg serían 6 gramos de Star San diarios, 400 veces más de los 15 miligramos que podríamos estar ingiriendo en nuestro supuesto.

Nota: Star San ser puede utilizar simplemente desde una botella de plástico rociándolo sobre las superficies a desinfectar, pero como mucha gente llena su fermentador con el producto este es el cálculo que Paul hizo.

Bisfenol A

Bisfenol A, BPA o Bisphenol A en inglés, es un compuesto que genera mucha polémica en internet. Es utilizado para recubrir el interior muchas latas de productos alimenticios para evitar el contacto del metal con el alimento. Varios ingredientes utilizados en la producción de cerveza, como extractos de malta, vienen enlatados y de ahí la posibilidad de que contengan Bisfenol A.

Hay desacuerdo incluso entre diferentes gobiernos sobre los peligros del Bisfenol A, así que para nuestro supuesto Paul va a presuponer que es peligroso para la salud, y sobre todo para el desarrollo de fetos y niños. Afortunadamente estos no son los tipos de población, incluyendo mujeres embarazadas, más proclives a la ingestión de cerveza, ya sea casera o de cualquier otro tipo.

La European Food Safety Authority, EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, por desgracia sin página en español) está considerada como una organización independiente y de una gran fiabilidad científica, ha realizado múltiples estudios sobre el Bisfenol A. Han llegado a la conclusión de que el máximo que de Bisfenol A que se puede transferir desde el recubrimiento interior de una lata al contenido de esta son 16 micro gramos (0,016 miligramos) por litro de contenido. Consideremos el peor de los casos y vamos a hacer los cálculos bajo la premisa de que en 5 galones, 19 litros, de cerveza tipo barley wine podemos utilizar hasta 6 kg de extracto de malta líquido, o alrededor de 5 litros. Así que tendríamos 0,08 mg de Bisfenol A en nuestro lote completo, o 0,003 mg en dos pintas. EFSA ha determinado un límite de ingestión de Bifenol A seguro de 50 microgramos, 0,005 miligramos, por kg de peso en adultos. Esto, en una persona de 70 kg serían 0,35 miligramos o unas 115 veces más de nuestra ingesta cervecera. Así que esto quizá sea un problema si comemos demasiadas latas de callos o de sardinas, pero no por la cerveza hecha en casa.

Termo-neveras utilizadas como macerador

Muchos cerveceros caseros maceran el grano en una termo-nevera para conseguir una mayor estabilidad de la temperatura de macerado. Estas termo-neveras están aprobadas para utilización con alimentos, pero en un rango de temperaturas mucho menor que el del macerado, lo cual crea dudas sobre la posible transferencia de alguno de sus componentes a nuestra cerveza y que este pueda producir toxicidad.

En este caso Paul se puso en contacto con uno de los fabricantes de neveras, que le contestó diciéndole que las termo-neveras están diseñadas para almacenar líquidos fríos o templados, y no clarificaron si utilizarlos fuera de estos parámetros es seguro o no. Después Paul contactó con otro toxicólogo que trabaja en el campo de los polímeros plásticos y que sí le dio una solución. Lo primero a tener en cuenta es que estas neveras cumplen las normativas y son aptos para alimentos en los que no se utilizan materiales plásticos reciclados sino nuevos. También le dijo que las sustancias que puede haber en estos polímeros y que se transfieren en contacto con agua, se transfieren al agua, tanto fría como caliente, con mucha facilidad. La opinión de este toxicólogo es que la transferencia va a ser la misma sin importar la temperatura, así que si son seguras para uso con agua fría, son seguras para su uso con agua caliente.

Cubos de plástico

homedepot_bucketPaul habló sobre este tipo de cubos con el mismo toxicólogo que le ayudó con las termo-neveras. En este caso la diferencia es que muchos de estos cubos, a pesar de estar fabricados de polietileno de alta densidad, no están considerados como aptos para almacenar alimentos. Pueden estar fabricados con materiales reciclados, con mucho menos control sobre su composición, y pueden utilizar colorantes para su fabricación que tampoco estén aprobados para usos alimentarios. Así que su consejo fue que para transportar agua de un sitio a otro, probablemente no tengan ningún problema, pero que él no los utilizaría como medio de almacenaje por un largo periodo de tiempo o para fermentar. Así que si tienes un cubo blanco, probablemente sea apto para alimentación, pero si son de colores mejor no utilizarlos.

Polivinilpirrolidona (PVP)

La polivinilpirrolidona es un polímero que se utiliza como agente clarificador para la cerveza. Según las instrucciones de uso después de utilizarlo debemos filtrar la cerveza para extraerlo. Igualmente está aprobado por la FDA de EE.UU. como agente clarificador en cerveza comercial siempre que sea filtrado y no esté presente en el producto final. Como muchos cerveceros caseros no tenemos sistemas de filtrado, Paul investigó los efectos para la salud del PVP, y resulta que es algo que nuestro cuerpo no absorbe en absoluto, es decir, algo que pasará a través de nuestro sistema digestivo. Por este motivo lo utiliza también la industria farmacéutica como excipiente en pastillas.

Su uso para cerveza sería de unos 5 gramos en un lote de 5 galones de cerveza. Esto quiere decir que su transferencia máxima sería de unos 185mg en nuestras dos cervezas diarias. En un estudio con ratas las alimentaron con un 10% de su dieta total en PVP durante 90 días sin observar ningún efecto negativo. Esto en una persona de 70kg sería una cantidad mucho mayor que nuestros 185mg, que es el peor caso, así que el PVP también parece ser seguro de utilizar para aclarar nuestra cerveza, incluso si no filtrásemos.

Y aquí terminamos nuestra segunda entrega. La próxima continuaremos con la segunda entrega sobre toxicología de Basic Brewing, que fue publicada por James el 12 de diciembre de 2013, y que puedes encontrar aquí.

¡Salud!

Toxicidad (parte I)

En Basic Brewing Radio, el 14 de noviembre de 2013, James Spencer entrevistó a un toxicólogo, Paul, que contestó a una gran cantidad de preguntas sobre la toxicidad de algunos de los materiales que normalmente utilizamos para hacer cerveza en casa. Paul consiguió su doctorado en Toxicología en 2003 y ha trabado desde entonces como toxicólogo tanto en la industria alimentaria como farmacéutica. Paul prefirió mantener su apellido e información profesional privada debido a posibles conflictos entre la empresa para la que trabaja con las opiniones que pudiera dar durante el programa. En cualquier caso, la entrevista, basada en preguntas que los oyentes realizaron de antemano en la página de Facebook de Basic Brewing, fue muy, muy interesante así que pedí permiso a James para utilizar su contenido en una serie de artículos para el blog. Este artículo, y otros que vendrán a continación, está basado en el contenido de esa entrevista, pero no es tan detallado ni completo como fue esta. Voy a mantenerlo en un formato pregunta-respuesta e incluir las que me parecieron más interesantes. Así que si tu nivel de inglés te lo permite, te recomiendo escuchar la entrevista completa, así como el resto de la programación de Basic Brewing, tanto en su formato de audio como de vídeo, que también puedes encontrar en YouTube. Así que si alguna vez te has preguntado si esto o aquello que usas mientras haces cerveza puede o no ser tóxico o perjudicial para tu salud y la de los que disfrutan tu afición, espero que esto te ayude.

La estrategia que sigue Paul para contestar las preguntas es, por lo que explica, muy similar a lo que hace en su trabajo. Cuando se le presenta una situación en la que uno o varios individuos van a verse expuestos a un agente químico con intención de que determinen si hay algo de lo que se deban preocupar o no. La toxicología determina esto en dos pasos:

–          El primero es determinar cuál va a ser el nivel de exposición de la persona al agente químico, y en todos los casos en sus respuestas en la con entrevista Paul utiliza el peor escenario posible de exposición. Para esto supone que vamos a hacer un lote de 20 litros de cerveza casera en nuestro equipo, lo que determinaría la concentración del agente químico, y que vamos a tener exposición indefinida a esta cerveza, consumiendo dos vasos, o alrededor de 700 mililitros, al día de ese lote durante el resto de nuestra vida. Como digo, este no pretende ser real, sino una suposición para utilizar como el peor de los casos posibles.

–          El segundo paso es determinar qué nivel de exposición al agente químico del que estamos hablando se considera segura. Esto es debatible en muchos de estos casos, así que esto lo determina a través de lo que en la industria se llama Acceptable Daily Intake (ADI, o contacto diario aceptable) que es determinado por diferentes grupos oficiales tanto dentro de EE.UU. como europeos.

Para empezar, y para que no se nos olvide, la cerveza en sí misma es tóxica, por su contenido alcohólico. Es una toxicidad de la que disfrutamos y que no tiene consecuencias negativas siempre la bebamos con moderación, no decidamos conducir después de beber, etc., pero es tóxica al fin y al cabo. Así que el primer riesgo es beber la cerveza y es algo que tenemos que considerar.

Ollas de aluminio

La primera pregunta es sobre las ollas de aluminio. ¿Es seguro utilizar ollas de aluminio o puedo estar intoxicándome por usarlas?

En este caso Paul cuenta que no es metalúrgico, así que esta pregunta y otras sobre metales se las ha pasado a John Palmer, que sí lo es, y que le ha ayudado con varias respuestas. John Palmer tiene una referencia en su libro How to Brew en la que nos habla de un experimento realizado por Jeff Donaghue en el que midió el contenido de aluminio en cerveza hervida en ollas de aluminio tanto antes como después del hervido. El resultado del estudio fue no fue capaz de detectar aluminio en la cerveza después del hervido. Esto demuestra, como también confirmó John Palmer, que no va a haber una transferencia sustancial de aluminio de la olla a la cerveza. En cualquier caso, e incluso si la transferencia existiera, sería muy inferior a lo que el CDC, Center of Desease and Control Prevention considera como seguro en un adulto: 1 miligramo por kilo de peso y día.

Plomo

A estas alturas parece estar bastante claro que el plomo es malo para la salud. La pregunta es: ¿cuál es el riesgo del plomo contenido en los herrajes de latón o las soldaduras que puede haber en nuestro equipo?

Paul cuenta como hay plomo en todas partes, incluido cualquier verdura que crece dentro de la tierra, como por ejemplo las zanahorias. Para responder a esta pregunta Paul también recurrió a John Palmer quien le dijo que solamente el plomo que se puede encontrar en la superficie de los herrajes sería capaz de pasar a nuestra cerveza. En cualquier caso, un simple enjuagado de los herrajes es suficiente para librarse del plomo de su superficie.

Otra cosa que ocurre es que la levadura que utilizamos para fermentar nuestra cerveza también ayuda, ya que tiende acumular ciertas cantidades de metales como aluminio o plomo. Así que si tuviéramos plomo que ha pasado a nuestra cerveza, la levadura absorbería parte de este plomo: un gramo de levadura puede absorber 2,3 miligramos de plomo. Y eso es más que la cantidad total de plomo que podría desprenderse en un lote de 20 galones de cerveza hecha en casa. Hay plomo en diferentes fuentes a través del proceso de hacer cerveza, tanto en casa como a nivel profesional, pero no se detecta en la cerveza al final del proceso debido a ser absorbido por la levadura.

Sobre las soldaduras, ningún material de soldadura tiene ya nada de plomo, así que tampoco debería ser un problema.

Otra pregunta sobre plomo es ¿cuál es el riesgo de contaminación por utilizar alimento para levadura que contenga plomo?

Somos muchos los que utilizamos alimento para levadura cuando hacemos un estárter. Una cantidad normal sería utilizar alrededor de 2 gramos de alimento para levadura en un lote de 20 litros. Normalmente el alimento para levadura en EE.UU. es apto para el consumo. Esto quiere decir que los niveles de contaminación de este tienen que estar por debajo de los que se consideran seguros. Así que incluso si la levadura no absorbiera nada de este plomo, sería seguro utilizarlos. Pero eso sí, asegúrate de que el que tú utilizas está marcado como apto para el consumo.

Yodo en Yodoformo

El yodoformo es usado como desinfectante y es muy efectivo cuando se utiliza en las concentraciones adecuadas. Además, tiene la ventaja añadida de no necesitar aclarado ya que se evapora sin dejar rastros. Según la EPA de EE.UU., el yodoformo (Iodophor en inglés) es apto para aplicaciones alimentarias como desinfectante y no presenta riesgo para la salud. De nuevo, utilizado en la concentración correcta de 25 miligramos de yodo por litro de disolución.

Caso práctico: si utilizáramos 20 litros de disolución para desinfectar nuestro equipo cervecero para hacer 20 litros de cerveza. En una sesión utilizaríamos 500mg de yodo. Suponiendo que escurrimos pero no aclaramos el equipo, podemos asumir que un 1% de esos 500mg se queda pegado por ahí y terminará en nuestra cerveza. Esto serían 5mg de yodo en 20 litros de cerveza, o 0,25mg de yodo por litro. Suponiendo que nos bebiéramos durante el resto de nuestra vida 750ml de esta cerveza todos los días, estaríamos consumiendo 0.1875mg de yodo al día. Esto sería un consumo muy inferior a los 1,1 miligramos de exposición diaria al yodo que se consideran tóxicos.

Y hasta aquí llegamos hoy. En próximas entregas continuaremos con el resto de los compuestos tratados durante el podcast. Para más detalles sobre este y otros muchos temas relacionados con hacer cerveza en casa, visita Basic Brewing, escucha sus podcasts y échale un vistazo a sus vídeos.

¡Salud!